PRISTINA (AFP) La Constitución del Kosovo independiente entró en vigor este domingo pese a la férrea oposición de Belgrado, marcando el inicio de una reconfiguración del poder en la ex provincia serbia cuya vigilancia debe pasar progresivamente de manos de la ONU a la Unión Europea.
Cuatro meses después de su proclamación unilateral de independencia, el 17 de febrero, la entrada en vigor de la Constitución representa para los albano-kosovares -más del 90% de una población de dos millones- una etapa importante hacia una mayor soberanía.
El presidente kosovar, Fatmir Sejdiu, celebró la fecha firmando una serie de leyes que hasta ahora habrían necesitado el aval de la misión de la ONU (MINUK) que administra la ex provincia serbia desde el final del conflicto de 1998-1999 entre las fuerzas del régimen de Slobodan Milosevic y los separatistas albaneses de Kosovo.
"La adopción de la Constitución representa el segundo momento histórico más importante para Kosovo tras la proclamación de la independencia", afirmó Sejdiu.
Pero Serbia que, con el apoyo incondicional de Rusia, continúa oponiéndose a la independencia de una provincia que considera como la cuna de su historia, consideró que la Constitución kosovar no tiene ningún valor.
"Es un acontecimiento político, con consecuencias nocivas. Pero para Serbia no es jurídicamente válido", afirmó el presidente Boris Tadic.
"Serbia considera a Kosovo como su provincia", agregó, al tiempo que pedía negociar de nuevo su estatuto con los líderes albano-kosovares.
El primer ministro serbio saliente, el nacionalista Vojislav Kostunica pidió por su parte una reunión inmediata del parlamento serbio para "anular" esta Constitución "ilegal".
Al mismo tiempo, el ministro serbio para Kosovo, Slobodan Samardzic, anunció para finales de mes la creación de una "Asamblea de Municipios" serbios de Kosovo. "La Constitución de Kosovo será inaplicable donde viven los serbios, porque 99,99% de ellos no la aceptan", afirmó.
Unos 120.000 serbios permanecieron en Kosovo tras la guerra de 1998-1999 y cerca de la mitad de ellos vive en el norte, donde son mayoritarios.
En vísperas de la entrada en vigor de la nueva Constitución, Serbia también rechazó un plan del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para remplazar progresivamente la MINUK por una misión de la UE, la Eulex, que debe acompañar la independencia de Kosovo en particular en materia de policía y justicia.
La nueva Constitución había recibido la aprobación del enviado de la UE en Kosovo, Peter Feith, que dirige la Oficina Civil Internacional, encargada de preparar la misión de la Unión Europea, antes de que el Parlamento kosovar la aprobase por unanimidad el 9 de abril.
Retomando las grandes líneas de un plan elaborado hace dos años por el ex presidente finlandés Marti Ahtisaari, pone a las instituciones kosovares en el camino de la soberanía.
Garantiza asimismo los derechos de las minorías, especialmente la comunidad serbia, y prevé un alto grado de autonomía en las regiones de Kosovo donde los serbios son mayoritarios.
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