
Yakarta, la capital de Indonesia y considerada la megaciudad más poblada del mundo, enfrenta una crisis estructural que avanza con rapidez. El suelo de esta metrópoli costera se hunde de forma progresiva y pone en riesgo la seguridad y la calidad de vida de millones de personas, según información de National Geographic.
La situación combina factores climáticos, presión demográfica y deficiencias históricas de infraestructura. Durante la temporada monzónica, las lluvias intensas provocan inundaciones recurrentes. Las calles se convierten en ríos y miles de habitantes deben abandonar sus viviendas de manera temporal.
De acuerdo con datos del Instituto de Recursos Mundiales de Indonesia (WRI), las precipitaciones extremas aumentan en frecuencia como consecuencia directa de la crisis climática. Este fenómeno agrava un escenario ya complejo en una ciudad que creció de forma acelerada y desordenada.
El problema central va más allá de las lluvias. Yakarta se hunde de manera literal. En varias zonas, el terreno desciende a un ritmo de 20 a 28 centímetros por año.
Las estimaciones indican que el 40% de la ciudad ya se ubica por debajo del nivel del mar, lo que incrementa la vulnerabilidad ante mareas altas e inundaciones costeras, explicó el medio de comunicación.
Especialistas internacionales advierten que la subsidencia del suelo responde, en gran medida, a la extracción intensiva de agua subterránea. Este proceso genera la compactación de los sedimentos sobre los que se asienta la ciudad y debilita su base geológica.
Un informe de perspectivas urbanas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ubicó a Yakarta entre las ciudades más vulnerables del mundo frente a los efectos del cambio climático. Ante este escenario, el gobierno de Indonesia analiza medidas de gran escala, incluida la reubicación de funciones administrativas, para enfrentar un futuro marcado por el avance del agua.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
