
Nueva Orleans. Reuters. Autoridades de Nueva Orleans ordenaron ayer la evacuación obligatoria de cientos de miles de residentes, después de que el huracán Katrina alcanzó la intensidad máxima (cinco) y se convirtió en una de las peores tormentas en toda la historia de los Estados Unidos.
Se espera que Katrina golpee Nueva Orleans al amanecer de hoy, pues ayer avanzaba con vientos de 266 a 281 kilómetros por hora.
"Si sigue con esta intensidad sería uno de los dos o tres peores huracanes que han azotado este país", dijo Ed Rappaport, subdirector del centro de huracanes.
"Y en lo alto de nuestras preocupaciones, por supuesto, está el área de Nueva Orleans que está bajo el nivel del mar", agregó.
Las autoridades admitieron que ayer fue imposible lograr una evacuación completa pues las carreteras estaban paralizadas por los embotellamientos y el aeropuerto canceló todos los vuelos.
Las filas eran extensas en las estaciones de gasolina y negocios donde miles llegaron a comprar agua y otros suministros, luego que funcionarios de la ciudad ordenaron la evacuación.
El presidente George W. Bush declaró a Louisiana en estado de emergencia y dijo: "No podemos enfatizar suficientemente los peligros que plantea este huracán" para la costa del golfo.
Max Mayfield, director del Centro Nacional de Huracanes, se refirió a Katrina como el huracán "perfecto" y agregó: "Solo podemos rezar para que la pérdida de vidas humanas sea reducida".
Esta es la primera vez que el ojo de un huracán golpea directamente a la ciudad y el alcalde, Ray Nagin, advirtió que Katrina provocará olas hasta de 8,5 metros, que podrían caer sobre los diques de la ciudad y con ello inundar su histórico Barrio Francés.
Ahí los comerciantes cubrieron sus tiendas con bolsas de arena para enfrentar la tormenta, mientras que la policía y bomberos salieron a las calles con altavoces para advertir a la población sobre el peligro que se avecina.
Aquellos que no pudieron evacuar fueron llevados al Superdome de Louisiana y otros refugios. Pero no todos querían irse. Catherine Hook, de 81 años, dijo: "Si este es el designio de Dios, no puedo escaparme de él".