Jerusalén. DPA y AFP El partido centrista Kadima de la ministra de Relaciones Exteriores de Israel, Tzipi Livni, se convirtió en la mayor fuerza de la Knesset (Parlamento) tras el recuento del 99% de los votos de las elecciones legislativas celebradas este martes.
De todas formas, el líder opositor, Benjamin Netanyahu, del partido Likud, podría conformar un gobierno de coalición con seis agrupaciones de derecha que obtuvieron 65 de los 120 escaños del Parlamento.
En una reñida contienda, el Kadima obtenía hasta la madrugada de hoy miércoles (anoche en Costa Rica) 28 mandatos, uno más que el derechista Likud. El partido de Livni perdió un asiento en comparación con las elecciones de marzo del 2006. La agrupación de Netanyahu ganó 15.
El gran perdedor de los comicios es el Partido Laborista del ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, que se llevó 13 escaños, frente a los 19 actuales. El partido ultranacionalista Israel Beitenu (Nuestra Casa Israel), de Avigdor Lieberman, que realizó una campaña electoral con un discurso anti árabe, se convirtió, por primera vez en la tercera fuerza, con 15 bancas.
Tanto Livni como Netanyahu reclamaron el puesto de primer ministro. Lieberman condicionó su participación en una coalición de gobierno al derrocamiento del movimiento radical islámico Hamás que gobierna la Franja de Gaza, un territorio palestino.
Reclaman el triunfo. Este resultado muy apretado puede complicar el proceso de formación de una coalición.
Netanyahu afirmó que está “convencido de ser el próximo primer ministro”.
“El pueblo se expresó con claridad, el campo nacional, dirigido por el Likud, registra un claro avance”, declaró ante sus partidarios entusiastas.
Kadima también proclamó la victoria. “El pueblo eligió a Kadima”, declaró Livni en Tel Aviv.
“Ahora tenemos que respetar la decisión de los electores, respetar la decisión de las urnas, e incorporarse a un Gobierno de unión nacional bajo nuestra dirección”, añadió, dirigiéndose sobre todo al Likud de Netanyahu.
Por su parte, Lieberman dijo: “Siempre quisimos un gobierno nacional, un gobierno de derechas y creo que lo lograremos. Ahora somos clave para la formación de gobierno”, se congratuló.
El político nacido en Moldavia exigió al futuro Gobierno israelí que “someta a Hamás” , controle la franja de Gaza y rechace toda negociación y tregua con Hamás.
Este discurso fue interpretado por los analistas como un apoyo a Netanyahu, aunque Lieberman ha declarado que su partido no tomará ninguna decisión aún.
El presidente Shimon Peres tiene ahora una semana para elegir al que, en su opinión, tenga más posibilidades de formar una coalición para presentarla al parlamento.
El índice de participación se situó en 65,2% de los electores inscritos, un 1,7% más que en el 2006, a pesar del mal tiempo, según la comisión electoral central.
Treinta y tres listas se presentaban a las elecciones. Entre ellas, dos partidos ultraortodoxos sumarían unos 15 diputados, dos partidos nacionalistas religiosos obtendrían siete y las listas árabes, seis.
Estas legislativas cierran una campaña de poco interés, pese a los enormes desafíos que encara el próximo gobierno: riesgo de un nuevo enfrentamiento con Hamás, la reanudación de las negociaciones de paz con la Autoridad Palestina, la amenaza de un Irán nuclear y las relaciones con Siria y Líbano.