Damasco. Por primera vez en la historia, un papa, Juan Pablo II, se quitó ayer los zapatos y entró en una mezquita, el grandioso templo de los Omeyas, en Damasco, donde según la tradición se conserva la cabeza de San Juan Bautista.
El anciano Pontífice, que se apoyaba en un bastón, se calzó unas babuchas blancas, con las que penetró en la mezquita acompañado del gran Mufti (máxima autoridad religiosa del Islam) de Siria, el jeque Ahmad Kaftaro, y del ministro sirio de Asuntos Religiosos.
Aunque con aspecto cansado y costándole trabajo caminar (tropezó dos veces, tal vez debido a no estar acostumbrado a llevar babuchas), Juan Pablo II recorrió un centenar de metros hasta llegar al lugar donde se encuentra el mausoleo de Juan el Bautista, a quien los musulmanes veneran como el profeta Yahia, donde oró en silencio por minutos.
En un principio estaba previsto que el Papa y el Mufti recitasen una oración, común, pero tras las críticas levantadas, sobre todo en los países del Golfo Pérsico, la idea fue abandonada. Cada uno oró en solitario.
Una vez fuera del recinto, en el patio de la mezquita, se reunió con los líderes religiosos musulmanes de la región, ante quienes dijo que las dos grandes religiones monoteístas "jamás" deben ser presentadas "como dos comunidades en conflicto" y que no se puede usar la religión para justificar o promover odios y violencia (nota aparte).
El gran Mufti por su parte resaltó las buenas relaciones que siempre han mantenido los musulmanes y los cristianos y en un discurso de marcado carácter político en el que denunció que Tierra Santa siempre vivió en paz, así como Palestina, pero que por desgracia hoy esa zona no goza de paz y de seguridad.
Un hito
La entrada en la mezquita es considerado el momento más importante del viaje papal a Siria.
Juan Pablo II ya visitó la explanada de la Mezquita de Al Aqsa en Jerusalén, durante su visita del pasado año, pero no entró.
El momento histórico de ayer trae a la memoria otro gesto del papa Wojtyla: cuando el 13 de abril de 1986 pisó la Sinagoga de Roma, la primera vez que un Pontífice entraba en un templo judío.
La entrada en la mezquita también recuerda el primer encuentro del papa con miles de musulmanes en Casablanca (Marruecos) el 19 de agosto de 1985.
La mezquita de los Omeyas se encuentra en el corazón de la ciudad y fue construida en el siglo VIII tras la conquista árabe de Damasco en el 636 sobre los restos de una iglesia cristiana, que a su vez antes había sido un templo romano dedicado a Júpiter.
Es el edificio religioso más antiguo del Islam, y contienen la tumba de Juan el Bautista.
Hoy, lunes, el Papa se trasladará a la parte ocupada por Siria de los Altos del Golán para orar en la ciudad destruida de Quneitra por la paz en Oriente Medio.