Los estadounidenses menores de 30 años, cuyo peso electoral suele ser marginal debido a su escaso interés por votar, podrían jugar un papel clave en las presidenciales del 2 de noviembre, si el entusiasmo que exhiben ahora se traduce en mayor participación.
“El entusiasmo y los deseos de votar de los jóvenes llegan a un nivel nunca antes alcanzado, particularmente en virtud de la concentración de mensajes emanados de la cultura popular, desde MTV a los grupos de hip-hop que ponen fuerte acento en la participación”, afirmó Adam Luecking, director de la organización de Jóvenes Demócratas de EE. UU.
“Votar o morir”, proclama la camiseta del rapero Puff Diddy; “Voten a papá”, piden las hijas del demócrata John Kerry y las del republicano Bush a través de la cadena de videos musicales MTV, mientras la organización “Rock the vote” reparte formularios de inscripción en las tiendas 7-Eleven, punto de encuentro de los jóvenes de los suburbios.
Según las encuestas, estos mensajes no han caído en oídos sordos. La tasa de intención de voto entre los jóvenes, que suman 40,6 millones, es el más alto desde 1972. El índice más bajo se registró en el 2000, cuando apenas el 37% de los menores de 25 años votó.