12 octubre, 2002

El Comité Nobel Noruego concedió ayer el Premio Nobel de la Paz al expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter, y con él a una forma de resolver los conflictos mediante el diálogo y la cooperación, que contrasta con la línea del actual mandatario, George W. Bush.

“En una situación como la presente, marcada por amenazas de uso de poder, Carter defiende el principio de que los conflictos se deben resolver, hasta donde sea posible, con mediación y una cooperación basada en el derecho internacional, el respeto de los derechos humanos y el desarrollo económico”, reza la argumentación del Comité.

El presidente del Comité noruego de los premios, Gunnar Berge, contestó con un claro “sí”, cuando fue interrogado sobre si se pretendió hacer una crítica al gobierno de Bush.

“Dada la posición que Carter representa frente a ese conflicto, puede y debe interpretarse nuestra decisión como una crítica al Gobierno de Estados Unidos”, dijo, en alusión a la crisis de Iraq.

El Comité, de cinco miembros, precisó que con el premio de este año se espera enviar “el mensaje adecuado” en un momento difícil por las consecuencias de los atentados del 11 de setiembre y los planes de EE. UU. para atacar Iraq.

Los méritos alegados por el Comité para premiar a Carter reflejan la mayoría de los valores que los críticos de Bush, en particular en Europa, echan de menos en el actual mandatario: dar prioridad al diálogo, el multilateralismo y apostar por el desarrollo para prevenir conflictos.

Carter, destaca el Comité, “durante décadas ha hecho esfuerzos inagotables por encontrar soluciones pacíficas a los conflictos, por hacer progresar la democracia y los derechos humanos”.

El premio no se limita a ser un reconocimiento de los logros conseguidos por el exmandatario tras dejar la Casa Blanca, sino también por su presidencia, que no logró retener en segundo mandato por ser considerado demasiado débil.

Durante su presidencia (1977-1981), Carter “contribuyó de forma vital” con su mediación a los acuerdos de paz de Camp David entre Israel y Egipto.

“Este logro sería ya suficiente para ser digno del Premio”, dijo el Comité.

En nombre de los que sufren

A Carter, demócrata de 78 años, el premio le llega “de sorpresa” y lo ha hecho feliz porque –dijo– alimenta el debate sobre el respeto a los derechos humanos.

El exmandatario dijo que la distinción lo inspira a seguir adelante con su campaña para promover la paz y los derechos humanos en todo el mundo.

“Este honor sirve como inspiración no solo para nosotros sino también para la gente que sufre en todo el mundo, y lo acepto en su nombre”, dijo Carter a través del Centro Carter, en Atlanta.

“La gente de todo el mundo comparte el mismo sueño de una comunidad internacional responsable, que prevenga la guerra y la opresión”, agregó.

La Casa Blanca reaccionó al premio. “Hoy (ayer) es un gran día para Jimmy Carter”, dijo el portavoz Ari Fleischer, según el cual Bush llamó al exmandatario para felicitarlo.

Fleischer se rehusó a responder preguntas sobre las críticas del presidente del Comité Nobel de la Paz. “No” (voy a responder), dijo.

América Latina satisfecha

En América Latina, la noticia del premio fue recibida con mucho beneplácito, debido a la labor desarrollada por el ex mandatario en el campo de los derechos humanos desde la década de los 70.

El expresidente se opuso durante su mandato a las violaciones de los derechos humanos perpetradas por las dictaduras latinoamericanas y luego trabajó para consolidar la democracia en numerosos países del continente.

El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, expresó la “gran satisfacción” de su país por la entrega del Premio Nobel de la Paz al exmandatario.

“Es una noticia positiva y a nosotros nos da una gran satisfacción, se ha hecho justicia al entregar el premio al presidente Carter”, dijo Pérez Roque.

Carter realizó una histórica visita a Cuba de seis días en mayo de este año, durante la que llevó a la población cubana un mensaje sobre los derechos humanos y medió entre La Habana y Washington para tratar de buscar un acercamiento en su largo y tenso diferendo político.

“Me siento muy feliz de que se le otorgue el Premio Nobel al expresidente Carter, él tiene un valor importante en la historia de Nicaragua”, dijo el exvicepresidente y escritor Sergio Ramírez.

El novelista recordó el papel que cumplió Carter como presidente de Estados Unidos en la caída del exdictador nicaragüense Anastasio Somoza en 1979.