Bogotá y Washington. El general Rosso José Serrano, exaltado internacionalmente como el "mejor policía del mundo" por su infatigable lucha contra los carteles de la droga, anunció ayer su renuncia como director de la Policía Nacional de Colombia tras 40 años de servicios.
Serrano afirmó en una entrevista con la cadena radial RCN que se va abrumado por la violencia que azota a Colombia y produce la muerte de 300 policías cada año. "He asistido a tantos entierros de policías que ya no resisto uno más", dijo.
"Creo que el ciclo ha concluido y hay que darle paso a nuevos oficiales, por lo que me retiraré en breve", señaló.
Agregó que entregó su carta de renuncia al presidente Andrés Pastrana y espera el nombramiento de su sucesor para emprender una nueva etapa de su vida de edad, después de desmantelar el cartel de Cali y otras organizaciones ( vea nota aparte ).
El Departamento de Estado norteamericano consideró "de valor incalculable" la cooperación que el general colombiano ha dado a la lucha conjunta de Estados Unidos y Colombia en contra del narcotráfico.
"Ha sido un aliado de valor incalculable en la lucha internacional en contra del tráfico de drogas", manifestó Phil Reeker, portavoz adjunto del Departamento de Estado sobre la dimisión del general.
Ya no más
El general Serrano recordó que a principios de la década de los 90, cuando Pablo Escobar Gaviria, líder del cartel de Medellín, ordenó matar a 500 policías, asistió a cuatro sepelios en un mismo día y diferente horario.
"A mí me llaman casi todos los días para informarme de que la guerrilla está destruyendo con cilindros de gas cargados de explosivos cuarteles de policía", declaró a la radio colombiana en alusión a que ahora los autores de los asesinato pasaron a ser los grupos rebeldes.
"En Colombia nos hemos insensibilizado ante esa situación, cuando en Estados Unidos el asesinato de un policía está castigado con la pena de muerte", lamentó.
Para el jefe policial, el principal problema de Colombia hoy es el secuestro. Cada día se producen ocho plagios ejecutados por la guerrilla y la delincuencia común, y afirmó que para combatirlo es necesario "aplicar castigos muy severos, como la cadena perpetua y cárceles verdaderamente seguras y aisladas".
"Hace tres meses rescatamos una niña, que la habían secuestrado, cambiado el nombre y rapado el cabello. Yo lloré como si fuera una nieta mía", relató.
Serrano lamentó que la delincuencia y la guerrilla estén abusando de los niños, utilizándolos para el narcotráfico, la distribución de armas y haciéndolos blanco de los secuestros. "Esta es una manipulación irresponsable e irrespetuosa contra los niños que son el sentimiento afectivo del pueblo", añadió.
Serrano dijo que su último mensaje será enviado a la guerrilla y a los grupos paramilitares para que pongan fin a la violencia que azota al país.
"No podemos hacer la paz sobre un montón de cadáveres. El país se cansó de la violencia", afirmó.