El máximo jefe paramilitar de Colombia, Carlos Castaño, cuya desaparición provocó una crisis en el proceso de paz entre el gobierno y esos escuadrones, fue estrangulado y murió en medio de una pugna con combatientes rivales, dijo ayer una fuente cercana al extinto líder.
La muerte del líder paramilitar podría provocar un colapso en la negociación de paz con la que el presidente Álvaro Uribe busca que unos 20.000 combatientes de esos grupos que enfrentan a la guerrilla izquierdista entreguen las armas antes del 2005.
Fuentes de inteligencia militar y de otros organismos de investigación y seguridad de Colombia dijeron que por diversas fuentes tienen la información de que Castaño fue asesinado.
Pero advirtieron que una confirmación oficial solamente podría darse con un testigo o con el hallazgo del cadáver.
Ultraderecha
Castaño, quien permanecía huyendo de la justicia que lo acusaba de decenas de crímenes y masacres, fue uno de los fundadores de los grupos paramilitares en los años de 1980 y de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el mayor escuadrón de ultraderecha.
El jefe paramilitar, de 38 años, fue víctima de un ataque hace dos semanas por parte de un escuadrón rival cuando se encontraba en la región de Urabá, una próspera zona agrícola y ganadera al noroeste del país.
La fuente cercana a Castaño dijo que el líder paramilitar escapó con vida al ataque del 16 de abril, en el que murieron cinco de sus escoltas, pero que luego fue capturado por el grupo agresor.