El comandante Jattab, acusado por el ministro ruso del Interior, Vladimir Ruchailo, de participar en los atentados mortíferos en Moscú, junto con el jefe de guerra chechén, Chamil Bassaiev, conduce la "guerra santa" contra los rusos desde hace 15 años.
"Los mujaidines daguestanos van a efectuar acciones de represalias en diversos lugares del territorio ruso", declaró Jattab el 3 de setiembre mientras las fuerzas rusas bombardeaban las poblaciones islamistas en Daguestán.
Al otro día, 300 kilos de TNT explotaron delante de un edificio habitado por militares rusos en Buinaksk (Daguestán), murieron 64 oficiales.
"No tenemos dudas de que los acontecimientos en Daguestán y las explosiones de Buinaksk y Moscú (92 y 117 muertos) son eslabones de la misma cadena", afirmó el lunes Vladimir Ruchailo. Bassaiev desmintió categóricamente que Jattab o él mismo estén implicados en esos atentados.
Ciudadano jordano, instalado en Chechenia desde la guerra de independencia (1994-1996) contra los rusos, Jattab es uno de esos voluntarios árabes que combatió en numerosos frentes en nombre de la defensa de los intereses del islam.
Jattab nació hace unos 35 años en Jordania. Tras realizar estudios secundarios, viajó a Estados Unidos, pero abandonó la universidad y partió a Afganistán a pelear contra los rusos.
En 1992 se fue a Tayikistán para combatir junto a la oposición islamista contra el régimen de Duchanbe y, en 1995, llegó a Chechenia donde se convirtió en una gran figura de la guerra por la independencia.
Sus emboscadas en las montañas contra los blindados rusos le valieron la admiración de los combatientes chechenes y la amistad de uno de sus comandantes, Chamil Bassaiev, que acaba de nombrarlo a la cabeza del "Ejército islámico de Daguestán".
Casado con una daguestaní, padre de un hijo, Jattab comparte con Bassaiev el sueño de reunir en un solo Estado islámico a Chechenia y su vecino Daguestán.
A fines de 1997, cuando la guerra de Chechenia ya había acabado desde hacía tiempo, Jattab dirigió un comando de wahhabitas (extremistas islamistas) que atacó un cuartel ruso en Buinaksk, en Daguestán, a 100 km de la frontera con Chechenia. El comando incendió varios tanques, camiones y un depósito de combustibles, y luego regresó a Chechenia.
Con la cara comida por una gran barba negra, el pelo largo y la cabeza cubierta por un pequeño gorro adornado con inscripciones en árabe a la gloria de Alá, Jattab es un personaje misterioso, y su apellido sigue siendo desconocido.
Según el especialista norteamericano Yossef Bodansky, exconsejero del Departamento de Estado, Jattab combatió en varios países árabes y habría participado en atentados contra objetivos israelíes y franceses.