Tokio. AFP. El primer ministro japonés, el conservador Shinzo Abe, rompió los tabúes pacifistas de la posguerra al dotar al archipiélago nipón de un ministerio de Defensa e instaurar la enseñanza del patriotismo en las escuelas.
El Senado nipón adoptó ayer por una amplia mayoría una nueva ley que, por primera vez desde la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, dota al país de un verdadero ministerio de Defensa, que reemplaza la actual Agencia de Defensa.
El restablecimiento de un ministerio de Defensa manifiesta la voluntad de Tokio de normalizar, tras 60 años de doctrina pacifista, su política de defensa y de aumentar su influencia internacional.
El proyecto de ley, que fue presentado por la mayoría de derecha y recibió el apoyo del principal partido de oposición, está acompañado de otro texto que estipula que las misiones en el extranjero de las fuerzas de autodefensa son “prioritarias”.
La Cámara alta también votó a favor de una reforma de la ley de Educación que instaura la enseñanza del patriotismo en las escuelas, una iniciativa controvertida en un país traumatizado por la derrota de 1945 y donde los temores a un resurgimiento del nacionalismo son recurrentes.
El patriotismo es definido como “una actitud de respeto de la tradición y de la cultura, de amor por la nación y la tierra que nos ha educado, y que contribuye a la paz y al desarrollo internacional”.
Abe se felicitó por el “significado histórico” que tiene esta reforma escolar, piedra angular de su política interior desde que ocupó el cargo el pasado setiembre.
“Gracias al espíritu de la nueva ley vamos a reanimar nuestra educación para construir una nación bella y llena de respeto”, aseguró Abe en un comunicado.
Esta reforma, sin embargo, divide a la opinión pública y fue criticada enérgicamente por las organizaciones de izquierda, que consideran que la enseñanza del patriotismo recuerda al Japón imperialista del siglo pasado.
“La ideología militarista podría ganar influencia”, advirtió hace poco el diario Asahi Shimbun en un editorial.
Los países asiáticos vecinos también tienen ese temor.
“Tras la guerra, Japón reflexionó sobre su pasado de agresor y su espíritu colonial, jurando que jamás cometería de nuevo el error de permitir a los militares dominar la política, como hicieron en 1945”, subrayaba el diario.
Unos 400 estudiantes y profesores manifestaron ayer ante el Parlamento para denunciar la reintroducción de la enseñanza del patriotismo en la escuela.