Tokaimura (Japón). El Gobierno japonés comenzó ayer a investigar denuncias de que las autoridades de una planta procesadora de uranio causaron el peor accidente nuclear en la historia del país al no acatar medidas de seguridad obligatorias.
La Agencia de Ciencia y Tecnología, que supervisa el programa nuclear nacional, está tratando de confirmar declaraciones de la empresa, divulgadas en los medios de prensa locales, que no había cumplido con procedimientos legalmente obligatorios, dijo el vocero de la ACT K en Maruoka.
El accidente ocurrió el jueves cuando tres obreros introdujeron por error una cantidad excesiva de uranio en un recipiente, desatando una reacción atómica descontrolada que se prolongó por espacio de horas y liberó radioactividad a la atmósfera.
En vez de depender de equipos de alta tecnología, los trabajadores usaron sus manos para derramar el material potencialmente letal en el recipiente, dijeron funcionarios de la compañía.
Órdenes claras
El primer ministro Keizo Obuchi declaró ayer que dio órdenes a la agencia de emprender una investigación exhaustiva.
"Escuché que el accidente fue causado por la manera en que la compañía llevó a cabo sus operaciones, con poco cumplimiento de las medidas de seguridad. Creo que eso es imperdonable", dijo Obuchi en declaraciones difundidas por la agencia noticiosa Kyodo News.
El principal diario japonés, Yomiuri Shimbun, informó ayer que la empresa JCO había reconocido la manipulación de una solución de óxido de uranio y ácido nítrico el miércoles, un día antes del accidente. El mismo método se utilizó el jueves, dice Yomiuri.
Se comprobó que uno de los trabajadores estuvo expuesto a una cantidad de radiación mucho mayor que la que habían mencionado inicialmente funcionarios hospitalarios. Hisashi Ouchi recibió 17.000 veces más de la cantidad que es normal en un año, dijo ayer el doctor Kazuhiko Maekawa.
"Es una dosis letal", precisóMaekawa uno de los médicos que atiende a Ouchi en el Hospital Universitario de Tokio, al que el paciente fue trasladado el sábado.
Previamente se había dicho que la radioactividad a que estuvo expuesta oscilaba entre 4.000 y 8.000 veces más de lo normal en un año. Esos dos niveles ya son potencialmente letales.
Maekawa, dijo que los médicos habían decidido para los próximos días realizar un trasplante de células sanguíneas medulares para ayudar a restaurar su salud.