Ese rotundo triunfo se apoyó fundamentalmente en el crecimiento económico que vive el país, en la ausencia de una oposición unificada, y en que el primer período de gobierno de Fernández (2007-2011) “se mantuvo entre los límites del populismo”, estimó el profesor de Relaciones Internacionales Carlos Romero, de la Universidad Central de Venezuela.
“El kirchnerismo es muy parecido al antiguo peronismo: tiene una visión bastante asistencialista del Estado, bastante nacionalista. Eso también se percibe en las políticas públicas de Brasil hoy, también muy nacionalistas y asistencialistas”, explicó Carlos Alberto de Melo, profesor del Instituto de Enseñanza e Investigaciones (Insper) de Sao Paulo.
Para De Melo, esas políticas asistencialistas forman parte de un “movimiento defensivo” de los Gobiernos ante las turbulencias en los mercados internacionales, y están apoyadas en el sostenido crecimiento de la región, cuya economía se expandirá en torno al 4,4% en este 2011, según datos de la Cepal.
Sin embargo, para que este estilo de hacer política garantice su supervivencia, se precisa de “una izquierda más moderna, una izquierda mirando más a la sociedad del siglo XXI”, que fomente cambios cualitativos en la educación, en la burocracia y ataque la corrupción, destacó el politólogo.
Por el momento, el populismo impulsado por los Gobiernos latinoamericanos continúa rindiendo sus frutos económicos, “pero hasta cuándo?, ahí es cuando será difícil sostenerse”, planteó Everaldo Moraes, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia.