
Roma. AFP. Romano Prodi, líder de la coalición de centroizquierda ganadora de las legislativas de principios de abril en Italia, presentó ayer su nuevo gobierno, muy político, con una mayoría masculina en sus 25 miembros y con un excomunista, Massimo D'Alema, al frente de la Cancillería.
La formación del nuevo Ejecutivo fue una tarea difícil para Prodi, que tuvo que hacer numerosas concesiones para evitar la ruptura con algunos de sus aliados, confirmando las previsiones de sus adversarios de centroderecha sobre la fragilidad de su coalición.
"Este gobierno es un equipo homogéneo y fuerte", afirmó ayer Prodi, en su calidad de primer ministro designado.
La prensa juzgó al nuevo Ejecutivo como un gabinete muy político, con seis líderes de los grupos de la Unión de Prodi en carteras importantes para sus partidos.
Asimismo, el nuevo gobierno refleja los olvidos del compromiso de reducir el número de ministros para recortar gastos y la promesa de dar al menos un tercio de las carteras a figuras femeninas.
De esta forma, el Ejecutivo de Prodi será tan grande como el de su rival, el líder del centroderecha Silvio Berlusconi -que tenía 99 miembros-, con solo seis carteras en manos de mujeres.
El trabajo que le espera al gobierno es mucho, ya que el país necesita medidas urgentes para enderezar su economía e importantes decisiones en política exterior.
El nombramiento de Tommaso Padoa-Schioppa, de 66 años y exmiembro del Banco Central Europeo (BCE), debería dar seguridad a los mercados financieros y a las instituciones internacionales, preocupadas por el aumento del déficit público italiano, situado en 4,1% del producto interior bruto (PIB).
A Prodi le espera también otro tema candente como es el del contingente italiano en Iraq, cuyo inmediato regreso reclama Refundación Comunista (PRC), el Partido de los Comunistas Italianos (PDCI) y los Verdes, tres formaciones de la coalición gubernamental.
Paradójicamente, el nombramiento de Massimo D'Alema, exsecretario del desaparecido Partido Comunista Italiano (PCI), como nuevo jefe de la diplomacia italiana podría acercar a Roma a EE. UU.
Primer exdirigente comunista en ser jefe de gobierno en un país de Europa occidental -de 1998 al 2000-, D'Alema situó a Italia al lado de Washington en la guerra de Kósovo pese a las duras críticas de comunistas y pacifistas italianos.
Para D'Alema, las relaciones entre Roma y Washington "deben ser sin complejos, ni subalternas, ni antagonistas y concebidas a nivel europeo, no solo entre Estados".