Roma y Nápoles. Tras el asesinato ayer de un consejero del Ministerio de Trabajo, perpetrado por pistoleros, se desataron temores de una vuelta del terrorismo político al país, luego de una década de calma.
Massimo D'antona, un abogado de 51 años, quien también fue subsecretario de Gobierno, fue atacado por dos hombres jóvenes cuando salía de su casa en Roma, según informó al Parlamento la ministra del Interior, Rosa Russo Jervolino.
El abogado, político y sindicalista fue asesinado en la puerta de su casa por unos desconocidos en un atentado que hasta ayer se han atribuido tres organizaciones, aunque, según la Policía, la pista más "seria" es, de momento, un comunicado de las Brigadas Rojas (BR), la organización de extrema izquierda que sembró de terror el país en las décadas de los años 70 y 80.
Rosa Russo dijo que D'antona recibió dos disparos y que los pistoleros podrían haber usado silenciadores porque, según testigos, los disparos no se escucharon.
Russo Jervolino comentó que el Gobierno había "alertado al máximo la actividad de inteligencia y ordenó el inmediato incremento de las medidas de seguridad sobre otros posibles blancos muy sensibles".
La ministra no dio detalle sobre las nuevas posibles víctimas, pero se cree que se trata de políticos y sus consejeros, así como edificios donde operan embajadas y otras dependencias oficiales.
Como respuesta a este hecho violento, el primer ministro italiano, Massimo D'Alema, aseguró que su Gobierno "no tiene miedo" por lo que se pueda generar a partir de este atentado terrorista.
"No nos empujarán de nuevo al pasado. Esto es un ataque directo y sangriento contra nuestro partido, contra los sindicatos, pero no nos sentimos solos,porque sabemos con absoluta certeza que contamos con una gran solidaridad", manifestó D'Alema en Nápoles, en el acto de apertura de la campaña para las elecciones europeas de su partido, Democráticos de Izquierda (DS), en presencia del primer ministro francés, Lionel Jospin, y el secretario general del DS, Walter Veltroni, el jefe del Ejecutivo italiano añadió que "el terrorismo llega para debilitar y desestabilizar a Italia en un momento particular de la vida internacional".
D'Antona, el funcionario ultimado, fue también profesor en la Universidad de Roma y experto en derechos laborales, así como consultor del ministro del Trabajo, Antonio Bassolino.
En sus declaraciones, D'Alema no dejó de manifestar consternación por el asesinato, pero se cuidó en toda su alocución de no utilizar la palabra "terrorismo".