
Jerusalén. Reuters. Israel decidió ayer suspender la entrega de las ciudades de Cisjordania al control de las fuerzas de seguridad palestinas, al acusar a su gobierno de tener escasa fe en el proceso de paz por no haber desarmado a los extremistas, dijeron las autoridades.
De acuerdo con un alto el fuego declarado en febrero por el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y el presidente palestino, Mahmud Abas, Israel aceptaba retirar sus fuerzas de cinco ciudades cisjordanas que ocupó durante los más de cuatro años de la segunda intifada palestina.
Tulkarem y Jericó fueron entregadas en marzo, pero Israel paralizó la cesión de la tercera, Qalqilya, asegurando que los servicios secretos palestinos no habían recuperado las armas de unos 50 extremistas en Jericó y Tulkarem.
El ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, informó en una reunión del gabinete celebrada ayer que la congelación se ha extendido indefinidamente, manifestaron las autoridades. Las ciudades de Ramala y Belén también estaban incluidas en el acuerdo.
Los responsables palestinos se muestran contrarios al argumento del desarme. Algunos activistas se han incorporado a las fuerzas de seguridad palestinas en una campaña por la ley y el orden dirigida por el mismo Abas.