
Neve Dekalim, Gaza. Reuters. Las tropas del ejército israelí comenzaron ayer la evacuación forzada de los asentamientos de la franja de Gaza, con los colonos judíos presos de la ira y la angustia ante la expulsión de sus casas y sinagogas, tras casi cuatro décadas de ocupación.
La jornada arrojó un saldo de nueve colonias desocupadas, 20 heridos entre policías, soldados y civiles y cuatro palestinos muertos en Cisjordania.
Enfurecido por la aplicación del plan de retirada del primer ministro israelí, Ariel Sharon, un colono judío en Cisjordania robó el arma de un guardia de seguridad y disparó a un grupo de palestinos matando a cuatro trabajadores en el asentamiento de Shiloh.
Miles de soldados desarmados marcharon puerta por puerta en seis asentamientos ordenando a los colonos abandonar sus casas y derribando las puertas cuando se negaban, mientras la policía atrapaba a los manifestantes y los metía en autobuses.
Una residente de Cisjordania que se oponía a la retirada se prendió fuego en un puesto de control afuera de la franja de Gaza, sufriendo heridas en el 60 por ciento de su cuerpo. Los derechistas israelíes consideran que Cisjordania y Gaza son tierras otorgadas por Dios al pueblo judío.
"No quiero, no quiero", gritaba una mujer mientras cuatro mujeres soldados, agarrándola de brazos y piernas, la sacaban de su casa en Neve Dekalim, el asentamiento de mayor tamaño.
Estados Unidos condenó la violencia contra los palestinos, como el tiroteo ocurrido en Cisjordania, e instó a ambas partes a mantener calma y respeto en la retirada.
"Estamos profundamente preocupados por los informes de violencia por parte de colonos contra palestinos que ha dejado varios muertos y heridos. Condenamos estos ataques", dijo el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack.
En una sinagoga, jóvenes radicales que se habían metido en el principal bloque de asentamientos cantaban melodías que algunos judíos entonaban en su camino a las cámaras de gas nazis.
Pero en otros lugares había crecientes muestras de colonos entregándose a la evacuación mientras se abrazaban llorando a los soldados antes de enfilar a los autobuses que los llevan a Israel.
Mientras los soldados evacuaban, algunos grupos de palestinos en Gaza festejaban desde los techos de sus casas.
"Por supuesto que estoy contento. Pude ver al menos a 500 soldados israelíes llegar a Tel Katifa para expulsar a los colonos", dijo Mohammad A-Salqawi.