
Israel está desviando la ruta de su muro en Cisjordania para colocarlo más cerca de su frontera y asegurar que los palestinos no sean alejados de sus tierras, en cumplimiento de una orden del tribunal supremo del país, dijeron ayer fuentes de seguridad.
Entre tanto, en una medida que podría ayudar al primer ministro, Ariel Sharon, a ejecutar su plan de retirada de la franja de Gaza, el centroizquierdista Partido Laborista, al que pertenece Shimon Peres, aprobó el inicio de conversaciones formales con Sharon, líder del derechista Partido Likud, para formar un gobierno de coalición.
Una fuente de seguridad israelí dijo que los parámetros revisados del Ministerio de Defensa para el muro tendría que pasar “lo más cerca posible” de la división entre Israel y Cisjordania.
La Corte Internacional de Justicia de La Haya, el principal brazo judicial de la ONU, dijo que el muro israelí es ilegal y pidió su eliminación, en un fallo no vinculante la semana pasada, que fue rechazado por Israel y celebrado por los palestinos.
Israel aseveró que se regiría solamente por un fallo emitido el pasado 30 de junio por su propio tribunal supremo.
Pro y contra
El tribunal israelí dijo que el gobierno tenía el derecho a erigir un muro por razones de seguridad en un territorio que considera “disputado”, pero ordenó que se desplazara un segmento de 30 kilómetros para aliviar las vicisitudes de aldeanos palestinos.
“Aspiramos a no separar a los palestinos de sus tierras y a construir puertas (de acceso) a los cultivos y, por supuesto, trataremos de no crear asentamientos. Sin embargo, podrían haber casos en los que no tenemos otra alternativa”, dijo una portavoz del Ministerio de Defensa.
La portavoz expresó que el equipo que revisa la ruta del muro propondrá alternativas que serán presentadas al ejército y al Ministerio de Defensa.
El muro ya no aislaría a campesinos palestinos de sus poblados y cultivos de cítricos y olivares en enclaves sin acceso libre a servicios esenciales como escuelas y hospitales en Cisjordania.