
JERUSALEN (AFP) - Los llamamientos a la dimisión del primer ministro de Israel, Ehud Olmert, se multiplicaron este martes tras las violentas críticas emitidas en su contra en el informe de la comisión que estudió los errores cometidos en la guerra contra el Hezbolá en 2006.
La oleada de acusaciones es tan fuerte que no se alzó ni una sola voz para apoyar al jefe del gobierno desde la publicación del informe, el lunes, exceptuando la suya, así como las de sus abogados y allegados.
"Existe una mayoría de diputados de Kadima que apoya los llamamientos a la dimisión", afirmó a la AFP solicitando permanecer en el anonimato un alto responsable del Kadima, el partido de Olmert.
El jefe del grupo parlamentario de Kadima, Avigdor Itzhaky, aseguró por su parte que no hay "ningún intento de echar a Olmert".
Otros miembros del partido centrista, incluidos ministros, insinuaron que instarán a Olmert a dejar el poder.
La diputada Marina Solodkin fue la primera en expresarse en tal sentido, en declaraciones difundidas por la radio pública: "Las conclusiones severas y no apelables de la comisión no le dejan opción a Ehud Olmert".
Itzhaky postuló, junto con otros diputados del Kadima, la eventual sustitución de Olmert por la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, según la radio militar.
Una decisión de este tipo debería ser tomada el jueves por el grupo parlamentario en una reunión especial.
Un ministro sin cartera, Eytan Cabel, también secretario general del Partido Laborista, anunció este martes que dejará el gobierno. Se trata de una partida que, según un analista, podría tener "un efecto dominó".
"Luego de la publicación de ese informe, no puedo permanecer en un gobierno dirigido por Ehud Olmert", afirmó Cabel, proclamando que éste último "ha perdido la confianza de la población" y "debe dimitir inmediatamente".
Una encuesta difundida el lunes al anochecer por la radio pública confirma que cerca de 70% de las personas interrogadas quieren la renuncia de Olmert, contra 15% que consideran que debe permanecer en el cargo.
"Ehud Olmert debe partir. Ese es el fondo de la cuestión", afirma el influyente Nahum Barnea, un editorialista del periódico Yediot Aharonot, recientemente galardonado con el Premio de Israel, la distinción más prestigiosa del país.
"Si Olmert permanece en su cargo, es difícil que alguien asuma alguna responsabilidad personal sobre algo", escribió.
Ehud Olmert fue acusado de "grave fracaso" por la comisión presidida por el juez Eliahu Winograd.
Las conclusiones del informe, más graves de lo que revelaban las infidencias de los últimos días en la prensa, acusan también duramente al ministro de Defensa, Amir Peretz, y al ex jefe del Estado Mayor, Dan Halutz, que renunció en enero.
Una gran manifestación llamando a la renuncia del primer ministro y de Amir Peretz está prevista el jueves en Tel Aviv, convocada fundamentalmente por organizaciones de izquierda y de derecha, de asociaciones de miembros de la reserva y de familias de unos 160 soldados y civiles muertos el verano pasado en Líbano.
Finalmente, un recurso presentado este martes ante la Corte Suprema de Israel para destituir a Olmert fue rechazado.
Olmert ha dicho que no pretende renunciar: "No sería oportuno que dimita y yo no tengo la intención de hacerlo", anunció el lunes.
© 2007 AFP