El vicepresidente estadounidense, Al Gore, abandonó Israel ayer sin haber persuadido al Estado judío de que acceda a un mayor retiro de tropas de la Margen Occidental, dijeron versiones noticiosas.
Gore estaba en Israel para asistir a las fiestas del 50 aniversario de la fundación del país y tratar de mitigar las diferencias en cuanto a una iniciativa de EE. UU. antes de que los líderes de Israel y los palestinos se reúnan con la secretaria de estado estadounidense, Madeleine Albright, en Londres, este lunes.
Los palestinos aceptaron ya la propuesta estadounidense, que les exige tomar medidas más severas contra los militantes islámicos a cambio de un retiro israelí de 13 por ciento de la Margen Occidental.
Gore hizo un intento de última hora de convencer al primer ministro, Benjamín Netanyahu, de que accediera a la iniciativa de su gobierno. Se reunió con el Primer Ministro por dos horas tarde en la noche del sábado, informaron los medios noticiosos israelíes.
Sin embargo, la reunión, que tuvo lugar en el aeropuerto, no produjo acuerdo alguno y Gore partió rumbo a Egipto, donde se reunió con el presidente egipcio, Hosni Mubárak, de acuerdo con las versiones.
David Bar-Illan, ayudante de Netanyahu, dijo que trataría de verificar los despachos, pero no hizo comentario inmediato.
Israel ha dicho que un retiro de 13 por ciento socavaría su seguridad, pero han trascendido informes de que Netanyahu podría ofrecer un retiro de 11 por ciento.
Luego de reunirse con Gore el viernes, Netanyahu indicó que podría transar con los palestinos.
Difícil camino
Gore dijo el sábado, luego de reunirse con el líder palestino, Yaser Arafat, que había indicios de que "se ha logrado cierto adelanto".
Sin embargo, Gore no entró en pormenores, aunque añadió que "las interrogantes más difíciles son las que quedan en los últimos días y horas del proceso".
Israel supuestamente teme que los Estados Unidos presione a Netanyahu para que acceda a un retiro más extenso, divulgando su iniciativa antes de la reunión con Albright en Londres.
James P. Rubin, vocero del Departamento de Estado, sugirió el sábado que Albright se sienta pesimista en cuanto a la reunión londinense con Netanyahu y Arafat.
"No hay razón para creer que estemos en una posición para salvar las brechas" entre palestinos e israelíes, dijo Rubin, en tanto Albright viajaba rumbo a Londres luego de realizar una visita al Asia.
Los palestinos han advertido que si las pláticas de Londres fracasan, será el fin de las negociaciones de paz.
"Un fracaso en Londres conducirá a una violenta turbulencia entre los bandos, así como hará gran daño a la, por lo demás, dudosa credibilidad de los Estados Unidos como mediador en la región", dijo Ahmed Tibi, un consejero de Arafat.