El primer ministro israelí, Ariel Sharón, precisó que ninguno de los prisioneros que serán puestos en libertad tiene "las manos manchadas de sangre".
Esto significa que solo los detenidos que no están involucrados en los atentados y ataques mortíferos contra los israelíes podrán ser liberados. La presidencia del consejo no indicó cuándo tendrán lugar dichas liberaciones.
Para justificar la decisión de liberar a los presos, Sharon dijo al comienzo del consejo de ministros que "nosotros debemos reforzar a los elementos moderados dentro de la Autoridad Palestina y respetar nuestros compromisos".