
Teherán. Reuters Un alto funcionario de la Guardia Revolucionaria Islámica acusó ayer a reformistas opositores al presidente Mahmud Ahmadineyad de continuar con una “revolución de terciopelo” en Irán, durante el clímax de una agria y disputada campaña presidencial.
Los comentarios constituyen una intensificación de una guerra de palabras después de que Ahmadineyad acusó a sus rivales de adoptar tácticas de difamación usadas por el dictador alemán Adolfo Hitler y señaló que podrían enfrentarse la cárcel por insultarlo.
Ahmadineyad enfrenta un duro desafío en las elecciones ante el candidato y exprimer ministro Mir- Husein Musavi.
La campaña ha mostrado divisiones en la República Islámica entre líderes de línea dura y otros más moderados defensores de la distensión con Occidente, cuyos partidarios han realizado bulliciosas manifestaciones en las calles.
“La presencia de partidarios de Mir Husein Musavi en las calles es parte de la revolución de terciopelo”, comentó Yadollah Javani, jefe del despacho político de la guardia, utilizando un término que fue ocupado para describir la revolución sin violencia de 1989 en Checoslovaquia.
Los partidarios de Musavi, vestidos de verde, se han tomado las calles de Teherán durante manifestaciones nocturnas, ondeando banderas y pancartas y gritando consignas en contra de Ahmadineyad.
También se han producido enfrentamientos esporádicos en la capital, sin embargo, la campaña para las elecciones que se realizarán el viernes se ha desarrollado pacíficamente.
“Utilizar un color específico por primera vez por un candidato en estas elecciones demuestra el comienzo de un proyecto de revolución de terciopelo”, dijo Javani en comentarios publicados por el sitio web de la guardia.
Musavi y otros dos candidatos dicen que Ahmadineyad ha mentido sobre el estado de la economía, que está sufriendo una inflación elevada y una caída en los ingresos del petróleo desde los niveles récord del año pasado.
Musavi acusa a Ahmadineyad de aislar Irán con sus enardecidos ataques contra Estados Unidos, su combativa línea sobre la política nuclear iraní.
Aboga por aligerar las tensiones nucleares, rechazando al tiempo las demandas de que Teherán deje de lado sus planes nucleares, que Occidente teme que puedan usarse para fabricar bombas. Irán, el quinto mayor exportador de petróleo del mundo, dice que su programa nuclear es pacífico.
Las elecciones del viernes no cambiarán la política nuclear, que decide el líder supremo, ayatollah Ali Jamenei, pero un triunfo de Musavi podría llevar a una relación más relajada con Occidente.