Funchal, Portugal. DPA, AP Trabajadores de rescate excavaban ayer entre montones de barro, rocas y escombros en la turística isla portuguesa de Madeira, buscando a víctimas enterradas por inundaciones repentinas y aludes de lodo que ya mataron a, por lo menos, 42 personas.
Las lluvias torrenciales que azotaron la isla el sábado convirtieron algunas calles de Funchal en ríos de barro, agua y escombros de todo tipo.
Más de 120 personas han resultado heridas en medio del desastre y no se sabía ayer cuántos desaparecidos había.
La cifra de muertes “probablemente aumentará”, dadas las circunstancias de la inundación, dijo el vocero de los servicios sociales, Francisco Ramos. Agregó que había grandes dificultades para las comunicaciones.
Ramos dijo que continuaba la búsqueda de cadáveres y que se aguardaban equipos del continente para seguir trabajando sobre el terreno. Inicialmente, se informó de 32 muertos.
La agencia de protección civil comunicó que un equipo de médicos, apoyado por buzos y expertos en rescate, se dirigiría, a bordo de un avión C-130, al archipiélago, situado en el Atlántico, 900 km al suroeste de Lisboa.
Unidades militares movilizaron equipos de rescate y dos helicópteros. “Se ha enviado equipos de remoción de escombros, transporte de personal y equipos especializados en construcción de puentes”, dijo el Ejército en un comunicado.
Madeira es la isla principal de un archipiélago portugués del mismo nombre frente a la costa noroccidental de África. Es un destino popular entre turistas británicos.
Daños. Las corrientes de agua arrastraron a personas indefensas y cientos de vehículos, destruyeron calles, casas y puentes y derribaron decenas de árboles. Varios poblados quedaron totalmente aislados.
Mientras las acciones de ayuda se iniciaban lentamente y los grupos de rescate intentaban hallar víctimas debajo de los escombros, la Policía reportó dos intentos de saqueo en medio del caos reinante.
Un hombre, se informó, fue detenido tras entrar por la fuerza a un banco en Funchal que se encontraba cerrado. Otro saqueó las instalaciones de un almacén y también fue arrestado.
Según el Instituto portugués de Meteorología, solamente entre las 10 y las 11 de la mañana del sábado (hora local) cayeron 52 litros de agua por metro cuadrado.
Esto es más de lo que llueve en la isla, normalmente, en los peores días del invierno.
Medios de prensa se refirieron al hecho como “la peor tragedia de los últimos 100 años” en la isla.
El primer ministro portugués, José Sócrates, “profundamente consternado”, visitó Madeira cerca de la medianoche del sábado y antes de su regreso a Lisboa prometió toda la ayuda necesaria.
Ayuda y apoyo ofrecieron también varias empresas lusas, así como el astro del futbol portugués, Cristiano Ronaldo, nacido hace casi 25 años en Funchal y quien se declaró “incrédulo, impactado y consternado” por la tragedia.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, de nacionalidad portuguesa, también se mostró dolido y expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas.
La Comisión Europea “respaldará a las autoridades portuguesas en esta horrenda catástrofe”, aseguró.