Las mujeres de Arabia Saudí se rebelan contra la abaya, la túnica negra tradicional
El príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, dijo el año pasado que el islam no les impone usar ese tipo de atuendo
Saudi human resources professional Mashael al-Jaloud, 33, walks in western clothes past women wearing niqab, an Islamic dress-code for women, at a commercial area in the Saudi capital Riyadh on September 3, 2019. - With her high heels clacking on marble tiles, a defiant Saudi woman turned heads and drew gasps as she strutted down a Riyadh mall -- without a body-shrouding abaya. The billowy robe, commonly all-black, is an over-garment that is customary in public for women in the ultra-conservative Islamic kingdom, where it is widely seen as a symbol of piety. Last year, de facto ruler Crown Prince Mohammed bin Salman hinted the dress code may be relaxed amid his sweeping liberalisation drive, saying the robe was not mandatory in Islam. (Photo by FAYEZ NURELDINE / AFP) FAYEZ NURELDINE
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Mashael al-Jalud, una profesional en recursos humanos, usa ropa occidental mientras se desplaza por un área comercial de Riad, Arabia Saudí. A su lado, mujeres ataviadas con el niqab, una prenda tradicional en el reino. AFP Mashael al-Jalud, una profesional en recursos humanos, usa ropa occidental mientras se desplaza por un área comercial de Riad, Arabia Saudí. A su lado, mujeres ataviadas con el niqab, una prenda tradicional en el reino. (FAYEZ NURELDINE/AFP)
Riad. Camina con tacones altos sobre las baldosas de mármol de un centro comercial de Riad sin abaya, la tradicional túnica larga hasta los pies. A su paso, la gente murmura. Ella no se inmuta.
En Arabia Saudí, un reino musulmán ultraconservador, las mujeres deben vestir esta prenda ancha, generalmente negra, en los espacios públicos, pero el año pasado el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, rompió un tabú diciendo que el islam no imponía la abaya.
Ningún decreto oficial confirmó estas declaraciones, lo que no ha impedido que las mujeres se rebelen contra la abaya. Algunas han publicado, en señal de protesta, fotografías en las que aparecen vestidas con una al revés.
Pese al riesgo de enfrentamiento con los conservadores, otras muchas la dejan abierta por delante o la eligen de colores chillones.
Mashael al Jalud fue más lejos. La semana pasada, esta profesional de recursos humanos, de 33 años, se paseó por un centro comercial de Riad con un blusón rojo y un pantalón holgado. A su paso escuchó susurros. Algunas mujeres creyeron que era famosa.
"¿Eres famosa?", le preguntó una de ellas. "¿Eres modelo?" A Mashael al Jalud le dio la risa.
‘Vivir como quiera’
Esta mujer es una de las pocas saudíes que han renunciado a la abaya durante los últimos meses, pero se viste “decentemente”, recalca.
Manahel al Otaibi, de 25 años, también.
“Hace cuatro meses que vivo en Riad sin abaya”, manifiesta, mientras camina vestida con un mono (overol) con tirantes por la calle Tahlia, llena de restaurantes.
“Solo quiero vivir como me dé la gana, libremente y sin restricciones. Nadie debería obligarme a ponerme algo que no quiera”, añade.
Antes, la Policía Religiosa velaba por el cumplimiento de un código de vestimenta que también era obligatorio para quienes no eran musulmanas.
Saudi Manahel al-Otaibi, de 25 años, camina con atuendo occidental por la calle al Tahliya, en Riad. Foto: AFP Saudi Manahel al-Otaibi, de 25 años, camina con atuendo occidental por la calle al Tahliya, en Riad. Foto: AFP (FAYEZ NURELDINE/AFP)
“No hay leyes claras, no hay protección. Corro el riesgo de estar en peligro, de ser agredida por fanáticos religiosos”, afirma Mashael al Jalud.
En julio ella subió a Twitter un vídeo en el que se veía cómo se le impedía entrar en otro centro comercial de Riad por no llevar abaya. Mostró a los guardias las declaraciones del príncipe heredero en las que decía que las mujeres debían vestir "ropa decente y respetuosa" pero no necesariamente una abaya. De poco le sirvió.
El centro comercial tuiteó que no autorizaría la entrada a quienes "quebranten la moral pública". Un príncipe saudí también lo condenó, acusándola de querer hacerse publicidad y exigiendo que la castiguen por esta acción "provocadora".
Choque generacional
En el lugar de trabajo Mashael al Jalud tiene que vestir abaya y velo si no quiere exponerse a perder el empleo.
El reglamento laboral estipula que las mujeres se vistan "con modestia, se cubran" y no lleven nada "transparente".
El país también invitó a artistas internacionales como la rapera Nicki Minaj. Ella “va a menear las caderas (...) y todas sus canciones hablan de sexo (...) y a mí todo el mundo me dice que me ponga una abaya”, protestó una saudí en un video que se hizo viral en Internet.
Finalmente, la rapera anuló el concierto en apoyo a los derechos de las mujeres, de la comunidad LGBTQ y a la libertad de expresión.
Este episodio ilustra la lucha entre una población mayoritariamente joven, y ávida de libertad, y los partidarios de la línea dura, alarmados por el ritmo rápido de las reformas.
“La abaya no tiene nada que ver con la religión”, estima Mashael al Jalud. “Si fuera el caso, las saudíes no se la quitarían al salir del país”.