Ximena Alfaro M.. 7 marzo

Marisa Martínez, quien forma parte de la junta directiva de la Fundación Monseñor Romero, relata que el anuncio hecho este miércoles por el Vaticano sobre la canonización del sacerdote salvadoreño asesinado en 1980 fue recibido con mucha emoción y alegría en el país centroamericano.

Además, considera que la decisión es un reconocimiento a la labor del arzobispo "de los que no tienen voz" y resalta el papel del papa Francisco para concretar la declaración de la santidad.

Marisa forma parte de la Fundación desde que esta fue creada, en 1999. Ella es hermana de Roberto D'Aubuisson, quien fue acusado como el autor intelectual del asesinato de Romero. Por ello, opta por llevar el apellido de su esposo.

Este es un extracto de la entrevista:

- ¿Cómo fue recibida la noticia de la canonización de monseñor Romero?

Estamos agradecidos y alegres por este anuncio. Fue realmente una explosión; las redes sociales se han enloquecido dando la noticia y nosotros, como miembros de la Fundación, estamos preparando la conmemoración de su martirio, el 24 de marzo. Imagínese este año, la noticia nos ha agarrado de sorpresa y va a ser grandioso.

Marisa Martínez es fiel seguidora de monseñor Romero, a quien su hermano Roberto mandó a asesinar en 1980.
Marisa Martínez es fiel seguidora de monseñor Romero, a quien su hermano Roberto mandó a asesinar en 1980.

- ¿En qué radica la relevancia de la figura de ese arzobispo en El Salvador?

Monseñor representa la voz de Dios en nuestro pueblo; hemos reconocido la voz de Dios manifestada en él, como voz de los que no tenían voz en la sociedad cuando él era nuestro arzobispo. Él fue micrófono de nuestro pueblo en los años de la guerra, que tanto se sufrió.

- ¿Cómo se toma esta noticia en un país que puso fin a la guerra, pero donde la violencia sigue vigente?

Estamos viviendo esta situación de violencia criminal en el país desde principios de los años 90. Justo cuando celebrábamos los acuerdos de paz, llegaba el fenómeno de las pandillas al país. Monseñor nunca se equivocó al decir que la raíz de esta violencia la buscáramos en la injusticia social.

- ¿Por qué decidieron crear la Fundación?

La creamos en marzo de 1999, junto con monseñor Ricardo Urioste, porque la Iglesia salvadoreña hasta ese momento estaba muy callada sobre monseñor, no se daba a conocer el mensaje de este gran hombre. Monseñor Ricardo invitó a un grupo de laicos a que pensáramos cómo podíamos mantener vivo el pensamiento de Óscar Romero.

- ¿Ha sido difícil mantener este legado?

No ha sido complicado; el pueblo lo ha recibido con aprecio y agradecimiento.

- ¿Considera que la llegada del papa Francisco facilitó el proceso de canonización?

Es muy importante que llegara a la jefatura de la Iglesia un papa latinoamericano como Francisco, a quien le es más fácil entender a monseñor Romero y, además, que conoce su historia.