Interés Humano

El obispo Juan Barros, símbolo de la crisis de la iglesia chilena

La férrea defensa que hizo el papa Francisco de Barros enlodó la visita que hizo el Ponfífice a Chile en enero y desató la renovación de la estructura eclesiástica en ese país.

El obispo de Osorno, Juan Barros (der.), participa en una misa al aire libre celebrada por el Papa Francisco en el aeropuerto de Maquehue en Temuco, a 800 km al sur de Santiago, en 17 de enero de 2018.
El obispo de Osorno, Juan Barros (der.), participa en una misa al aire libre celebrada por el Papa Francisco en el aeropuerto de Maquehue en Temuco, a 800 km al sur de Santiago, en 17 de enero de 2018. CLAUDIO REYES
El obispo Juan Barros sonríe al dejar el altar después de que el papa Francisco celebró la misa en la playa de Lobito en Iquique, Chile, el 18 de enero de 2018. El Papa Francisco aceptó la renuncia del obispo en el centro del escándalo de abuso sexual en el clero de Chile. (Alessandra Tarantino/AP)

Santiago. Acusado de haber encubierto los abusos sexuales a menores cometidos por el influyente sacerdote Fernando Karadima, el obispo Juan Barros, uno de sus principales discípulos, se convirtió en el principal detonante de una de las mayores crisis de la iglesia chilena.

Barros, uno de los tres obispos a los que el papa Francisco aceptó este lunes su renuncia -presentada en mayo pasado junto a la de todos los miembros del episcopado local-, se convirtió en la primera medida de corrección del Pontífice en una iglesia chilena golpeada por el encubrimiento de estos abusos.

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