
Situado en una ladera rocosa en el sureste de Turquía, dominando los altiplanos de la antigua Mesopotamia, se halla el primer santuario conocido donde habitaron personas hace al menos 12 milenios. Hoy, el sitio aún ofrece una atmósfera mística que transporta a los investigadores a un laberinto de misterios tan prehistóricos como enigmáticos.
Hasta este día, arqueólogos alemanes y turcos excavan en la zona del Gobekli Tepe pues han confirmado ya que es un lugar repleto de sorpresas y posibles pistas sobre cómo era la vida de la humanidad hace 12.000 años.
“Cuando abrimos una zanja, nunca sabemos qué esperar. Obviamente es siempre una gran sorpresa”, afirmó Lee Clare, del Instituto de Arqueología Alemán, quien desde el 2013 está excavando en este sitio declarado Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Clare y otros arqueólogos se pasan largas horas cavando bajo un sol inclemente mientras una larga fila de turistas observa con asombro unos pilares con forma de “T” y otros escuchan atentamente a sus guías. Para Clare, excavar en ese entorno es un sueño.
“Es fascinante. Estaban 4.000 o 5.000 años más avanzados que en Europa” declaró ya que Gobekli Tepe es el ejemplo conocido de arquitectura monumental más antiguo del planeta.
“Su importancia es difícil de imaginar”, indicó por su parte Sean Lawrence, profesor asistente de historia de la Universidad West Virginia.
Gobekli Tepe, que significa literalmente “Colina barrigona” en turco, se sitúa a apenas 20 kilómetros al norte de la frontera con Siria. Es varios milenios más antiguo que las grandes pirámides de Egipto o que Stonehenge, un monumento neolítico en el sur de Inglaterra.
“Los años exactos son imposibles de verificar. Sin embargo, el vestigio más antiguo de los egipcios, la pirámide de Zoser en Saqqara, fue construida alrededor del 2700 a. C., es decir, una diferencia de más de 7.000 años con respecto al santuario turco”, precisó Lawrence.

Viaje en el tiempo
Los tesoros de Gobekli Tepe permanecieron enterrados desde el año 8200 a. C. hasta que el arqueólogo alemán Klaus Schmidt los hizo de nuevo emerger a la superficie en 1995.
Schmidt, habitualmente fotografiado con su cabeza enrollada en un pañuelo tradicional para protegerse del sol mientras excavaba el lugar, dirigió los trabajos durante dos décadas hasta morir en el 2014 a los 61 años.
Los megalitos tallados con imágenes de animales salvajes como zorros, jabalíes, patos, lagartos y un leopardo permiten atisbar ahora el tipo de vida y el pensamiento de estas personas en la Alta Mesopotamia.
“Esto es un viaje en el tiempo al punto cero de la civilización. Gobekli Tepe aporta luz a la prehistoria, por eso es un patrimonio de la humanidad”, declaró Aydiun Aslan, jefe de la Dirección de Cultura y Turismo de la cercana ciudad de Sanliurfa.
En un principio se creyó que era un lugar puramente ritual que permitía acercarse a los primeros compases de las religiones, pero luego se encontraron pruebas firmes del comienzo de la vida sedentaria similares a las halladas en el vecino norte de Siria, señaló Clare.
“Esto fue el fin de lo que se consideran las sociedades cazadoras y recolectoras de la Edad de Piedra y el comienzo de las sociedades asentadas. Todavía hay interminables misterios rodeando el lugar, incluyendo cómo se organizada el trabajo y cómo se usaban estos lugares”, añadió Lawrence.

Impulso económico
El ministerio de Cultura de Turquía lanzó en 2021 el proyecto “Colinas de Piedra” para aumentar los fondos para excavaciones alrededor de la ciudad de Sanliurfa, entre ellas la de Karahan Tepe, a unos 35 kilómetros de Gobekli Tepe.
“Ahora profundizaremos más porque Gobekli Tepe no es el único lugar”, comentó el ministro Nuri Ersoy el año pasado.
“Esto nos da una fantástica oportunidad para comparar nuestros resultados de Gobekli Tepe con nuevos sitios en la región de Sanliurfa de la misma época”, celebra Clare.
El santuario también ha revitalizado el turismo en la zona, cuyos recursos menguaban por la asistencia a una amplia población refugiada de Siria y por la economía en crisis.
El monumento incluso fue protagonista de la serie de Netflix El Regalo del año 2019 (Atiye, en turco) sobre un arqueólogo que descubre un misterioso símbolo en este lugar.
Alrededor de un millón de turistas visitaron Sanliurfa en 2019 y la ciudad espera alcanzar los niveles prepandémicos este 2022.
Los objetos encontrados en Gobekli Tepe actualmente se exhiben en el Museo de Arqueología de Sanliurfa, con una extensión de 60.000 metros cuadrados.
“Es la colección más importante del mundo de objetos de la época neolítica. Todo lo que pudo ser transportado de Gobekli Tepe está aquí”, explicó su director, Celal Uludag.
