La dirigente política Ingrid Betancourt cumple hoy dos años de cautiverio en manos de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Betancourt se ha convertido en un símbolo del secuestro en Colombia y es objeto de una intensa solidaridad internacional.
Fue el 23 de febrero del 2002 que Betancourt, en ese momento candidata presidencial, y su asesora Clara Rojas, fueron secuestradas cuando pretendían llegar por carretera a la población de San Vicente del Caguán, en el sur colombiano.
Desde entonces solo dos videos han sido pruebas de que permanecen vivas, pero el tema de ese secuestro, como el de centenares de otros colombianos, ha sido objeto de enormes adhesiones y controversias sobre cómo debe solucionarse.
En Europa y en particular Francia, cuya nacionalidad también ostenta Betancourt, la secuestrada ha sido declarada ciudadana de honor en más de 1.046 ciudades.
Incluso, en ese país europeo casi un millar de personas se manifestaron ayer en París para pedir la liberación de rehenes colombianos, entre ellos Betancourt.
También, reclaman por más negociaciones entre el gobierno colombiano y las FARC.
Otra visión
En Colombia la percepción es distinta: la situación de Betancourt ha generado controversia pues las FARC pretenden liberarla mediante un acuerdo humanitario que tiene enormes dificultades para avanzar.
A cambio de ella, y de un centenar de personas, la guerrilla pide la salida de prisión de unos 300 a 400 de sus integrantes.
El Gobierno ha señalado su deseo de llegar a un acuerdo con la guerrilla, pero el forcejeo durante los 18 meses de presidencia de Álvaro Uribe ha sido duro.
Esto porque ni las FARC ni el Gobierno aceptan las condiciones de la contraparte y no se vislumbra una solución a corto plazo.
La familia de la excandidata presidencial acusa al gobierno de Uribe de no tener interés real en el acuerdo. En los últimos días han arreciado los ataques verbales contra el mandatario.
El esposo de Betancourt, Juan Carlos Lecompte, señaló el jueves pasado que “desafortunadamente” ve “la situación más difícil”.
“Con base en el año y medio que lleva este gobierno digo que mientras Uribe sea presidente no volveré a ver a Ingrid”, aseguró.
El pasado 11 de febrero el exesposo de Betancourt, Fabrice Delloye, dijo que “es increíble que el presidente de un país democrático no haga todo lo necesario para salvar a los secuestrados”.