
Nueva Delhi. EFE. India sospecha que un grupo militante, aún sin identificar, perpetró el atentado contra el tren Nueva Delhi-Lahore que cobró 68 vidas e investiga a los separatistas cachemires, cuyos líderes negaron su participación y condenaron la masacre.
La Policía india difundió ayer los retratos de dos sospechosos de haber colocado las bombas en el tren, del cual se bajaron unos minutos antes de que explotaran cuando el convoy disminuía la velocidad al acercarse a la estación de Deewana.
El inspector general de la Policía de Haryana, Sharad Kumar, explicó que los dos sospechosos tuvieron una acalorada discusión con el personal de seguridad porque querían bajarse pues argumentaban que se habían equivocado de tren.
Los vigilantes les permitieron hacerlo cuando el convoy redujo velocidad, y por esta decisión varios guardas fueron suspendidos.
Los retratos hablados se realizaron gracias a la descripción de pasajeros supervivientes, quienes dijeron haberlos oídos hablar en lengua hindi, añadió el vocero.
Según Kumar, que expuso ante los periodistas restos de los explosivos hallados, los agentes de Haryana encontraron “pruebas vitales” que entregaron a un equipo especial de investigación.
Sin nombre. Aunque Kumar no señaló sospechas sobre ningún grupo en concreto, la Policía de Jammu y Cachemira informó de que está investigando la participación de separatistas musulmanes cachemires, según la agencia india PTI.
Una fuente policial explicó que están chequeando conversaciones interceptadas días antes del atentado a comandantes de grupos separatistas que hablaban de la ejecución de algún plan, así como la reciente desaparición de Cachemira de otro de ellos que portaba armas y explosivos.
No obstante, varios de esos grupos, incluido el radical y armado UJC, condenaron el atentado y negaron su autoría.
“El único propósito de estos actos de terror es crear tensión entre la India y Pakistán”, denunció el UJC en un comunicado.
La cifra de muertos por el atentado se elevó ayer a 68, después de que un adolescente pakistaní, de 15 años, falleciese en un hospital de Nueva Delhi.
De momento, han sido identificadas 17 de las víctimas mortales, de las que 13 son pakistaníes. Al menos 14 de los fallecidos quedaron tan quemados que es imposible reconocer hasta el sexo.
Los familiares están ayudando a la Policía en la tarea de identificación, buscando documentos o joyas que lo permitan o contribuyendo con muestras de ADN.
Once personas más, entre ellas una niña de poco más de un año y un niño de nueve, siguen ingresadas en estado muy grave en el hospital de Nueva Delhi, aunque su condición es estable.