La operación, bautizada Caza Verde y planificada por el gobierno central, prevé un ataque coordinado contra los bastiones rebeldes en la jungla, repartidos a lo largo de un “corredor rojo” que se extiende por varios estados del Este.
Las fuerzas de seguridad regionales integrarán la línea del frente pero la mayor parte de la operación, que incluye la participación de miles de paramilitares, será coordinada por Nueva Delhi.
El ataque debería comenzar en noviembre, según altos responsables que pidieron mantener el anonimato.
El gobierno, que considera a los maoístas como “la mayor amenaza” contra la seguridad en la India, descartó la posibilidad de recurrir al ejército pero prometió a los estados afectados por la violencia una ayuda logística y el despliegue de guardias fronterizos de élite.