Bagdad . El presidente iraquí, Sadam Husein, pronosticó ayer el fracaso de un eventual ataque estadounidense contra su país, en una actitud desafiante de cara a Washington, que parece más determinado que nunca a derrocarle.
"Todos los imperios y los que llevan el féretro del mal han sido enterrados con sus sueños mórbidos cuando han querido hacer el mal a los países árabes o musulmanes", declaró el presidente iraquí en un discurso con motivo del 14º aniversario del fin de la guerra entre Iraq e Irán.
"Ese es el resultado inevitable que espera a todo aquel que intente agredir a los árabes y a los musulmanes", añadió, aunque sin pronunciar el nombre del presidente estadounidense, George W. Bush, determinado a sacarle del poder.
"El pueblo iraquí no se enfrentará a la agresión sólo con la fuerza de sus armas (...) sino también gracias a su fe en Dios", añadió, repitiendo las referencias a la religión islámica.
La Casa Blanca reaccionó con desdeño al discurso del líder iraquí, y le exigió que respete sus compromisos con la ONU en materia de desarme. ( Nota adjunta ).
El Departamento de Estado calificó esas declaraciones de "fanfarronadas de un dictador aislado en la escena internacional, que demuestran una vez más que su régimen no tiene la intención de conformarse con sus obligaciones en virtud de las resoluciones de la ONU".
Todas las opciones
"Seguimos manteniendo todas las opciones a nuestra disposición en cuanto a Iraq", declaró el portavoz del ministerio estadounidense de Relaciones Exteriores, Philip Reeker.
En su discurso, Sadam Husein llamó a la ONU a respetar sus "compromisos" previstos por las resoluciones del Consejo de Seguridad, que impuso en 1990 un embargo a Iraq, después de que invadiera Kuwait.
Reiteró la necesidad de "responder a las preguntas planteadas por Iraq" y de que el Consejo de Seguridad respete los compromisos de las resoluciones.
En el marco de su diálogo con la ONU para reanudar las inspecciones de desarme, Iraq presentó al Consejo de Seguridad una serie de planteamientos, hasta ahora sin respuesta, sobre el levantamiento del embargo y el respeto de la soberanía de Iraq.
El miércoles, Bush prometió consultar al Congreso y a sus aliados antes de cualquier plan para derrocar a Husein.
"Prometo que seré paciente, que reflexionaré, que continuaremos consultando al Congreso y a nuestros aliados (...) y que examinaré todas las opciones y todos los medios a mi disposición: la diplomacia, las presiones internacionales y tal vez, también la fuerza militar", declaró Bush.