El agujero de la capa de ozono alcanzó este año una extensión jamás registrada sobre la Antártida y cubre más de 30 millones de kilómetros cuadrados, según reveló el Instituto Nacional de Agua e Investigación Atmosférica de Nueva Zelanda.
Se trata del mayor agujero registrado desde que los científicos empezaron a medirlo hace 16 años y probablemente su presencia se alargará respecto del año pasado, explicó una experta del citado Instituto, Sylvia Nichol, por medio de la radio australiana ABC.
La capa, formada por ozono, un gas de color azulado que forma parte de la atmósfera, está situada en la estratosfera y protege al planeta de la radiación ultravioleta que perjudica las condiciones de vida en la tierra y favorece el cáncer de piel.
El agujero se abre todos los años cerca de setiembre y se cierra hacia diciembre. El año pasado su presencia fue relativamente corta, pero se teme que en el presente se alargue.
La disminución de la capa de ozono provoca el aumento de las radiaciones ultravioleta y la principal causa de la degradación de esa capa son los CFC (clorofluorocarbonados), pero también es importante la actividad humana.
Cada año los científicos neozelandeses estudian y registran la apariencia del agujero existente en esta capa, cómo se desarrolla y su movimiento hacia el norte, para determinar el peligro de las radiaciones sobre los humanos.
El deterioro del ozono ha provocado la presencia de este agujero, que este año cubre una superficie superior a dos veces Europa.