Los orfanatos rusos son "casas de los horrores" tan crueles como los tristemente célebres psiquiátricos soviéticos, donde decenas de miles de niños reciben un trato inhumano, vejaciones y abuso sexual, según un informe que se dio a conocer ayer.
En un devastador documento de 214 páginas, la organización Human Rights Watch denunció que en la mayoría de los orfanatos del Estado los niños "están desprovistos de los derechos humanos básicos en todas y cada una de las etapas de su vida".
"Desde la más tierna infancia, muchos huérfanos clasificados como gravemente discapacitados son segregados en dormitorios en las 252 casas de bebés, donde se les alimenta, pero no se les da atención médica", consigna el informe.
A otros niños "retrasados mentales" u "oligofrénicos", una comisión estatal los diagnostica a los cuatro años de edad como "sin educación posible" y los "almacena" para toda su vida en instituciones conocidas como internados psiconeurológicos.
Human Rights Watch reveló que de los 200.000 niños rusos recluidos en los orfanatos estatales, unos 30.000 "están confinados en estas instituciones, poco mejores que cárceles".
Escalofriante
El informe documentó su denuncia con escalofriantes fotos de algunos de estos hospicios y se sumó a otros datos, incluso oficiales, sobre el espanto de ser niño pobre en la Rusia de hoy.
De acuerdo con estadísticas gubernamentales, unos dos millones de niños vagan abandonados por calles y aldeas, y otros dos millones más no están escolarizados.
Los suicidios infantiles, que ya alcanzan en ocasiones a niños de cinco años, se han multiplicado por tres y superan los 2.000 anuales, hasta el punto que un especialista publicó hace meses otro informe sobre "Por qué nuestros hijos no quieren vivir".
El presidente Boris Yeltsin prometió hace un año movilizar "a todos cuantos se les encomendó garantizar la salud, la seguridad, la educación y una vida digna de las jóvenes generaciones".
Aunque en algunas instancias se atribuye el terrible drama infantil en Rusia al "capitalismo salvaje" y a la crisis, Human Rights Watch dijo tajantemente que ello "no puede justificar el espantoso tratamiento que reciben los niños en manos del Estado".
"Los huérfanos pueden ser embutidos en sacos de tela, atados por una pierna a los muebles y a veces abandonados medio desnudos en su propio excremento", según el informe.
Human Rights Watch citó a la Fiscalía General para informar de que de los 15.000 niños que salen de los orfanatos cada año, en poco tiempo 5.000 estarán sin empleo, otros 6.000 sin techo, 3.000 serán delincuentes y más de 1.000 se habrán suicidado.
La denuncia de la organización humanitaria confirmó la alarma que emitió este año un Congreso de Pediatras de Rusia, donde se reveló que anualmente mueren 12.000 niños por violencia, malos tratos familiares, drogadicción y alcoholismo.
El Congreso llamó la atención especialmente sobre el aumento en proporción geométrica de sífilis, tuberculosis y enfermedades mentales en los últimos siete años, y reveló que la estatura de las nuevas generaciones está descendiendo.
Human Rights Watch también comunicó que, si en 1992 unos 67.000 niños eran abandonados por sus padres anualmente, en 1998 la cifra se ha elevado a 113.000, y condenó el envío de muchos niños a hospitales mentales... sin ninguna razón.