La embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa calificó a Honduras como un país de alto riesgo para vivir o invertir por la alarmante delincuencia y fragilidad del sistema judicial.
"Estamos preocupados por la seguridad de los 12.000 ciudadanos norteamericanos que residen en el país", dijo el vocero de la sede diplomática Carlos Bakota.
"Venir a pasear, invertir o fijar su residencia en este país representa mucho riesgo debido a la delincuencia y la fragilidad del sistema judicial", subrayó.
De inmediato, diversos sectores hondureños expresaron su pesar por esa decisión.
La advertencia
Según el diplomático, se ha informado a los estadounidenses que tienen interés en visitar Honduras, como turistas o inversionistas, ` "de la elevada inseguridad... y si vienen, lo harán por su propio riesgo".
Indicó que ``aclaramos que no podemos dar seguridad a los estadounidenses en Honduras porque el sistema judicial enfrenta una grave crisis (...) y eso lo saben los hondureños, que también corren riegos para vivir aquí'.
La advertencia se produce después que la Embajada de Estados Unidos denunció que por lo menos 11 norteamericanos han sido asesinados en circunstancias no aclaradas en los tres últimos años en Honduras.
``Las estadísticas demuestran que un promedio de un estadounidense muere cada dos meses en Honduras, precisó Bakota, tras informar que su embajada podría traer a agentes del FBI.
Entre los muertos en 1998 figuran George William y Herb Kessler. Y en 1999 hubo otros dos: Francisco Morales y Manuel Gil.
En el 2000 murieron seis estadounidenses en Honduras: Albert Lima, Terry Clymire, Higinbotham Larry Kenyon, Anthony Ronald Pawlack, Carlos Alberto Sosa y Salomón Vásquez. Y este año William Patrick Donohue, dueño de un casino.
Y ayer, la policía informó que el estadounidense Thomas Giblin "fue ejecutado" por los delincuentes que el pasado sábado lo sacaron de su residencia en el sector de Chivana, en el Caribe.