
Ankara. EFE. Mehmet Ali Agca, el turco que en 1981 intentó asesinar al papa Juan Pablo II, salió ayer en libertad condicional gracias a un polémico indulto que generó una controversia judicial.
Agca, de 48 años, abandonó la prisión de alta seguridad entre aplausos de militantes de extrema derecha y protestas de la familia del periodista Abdi Ipekci, a quien Agca asesinó en 1979.
Condenado a la pena capital por la justicia turca por ese crimen, Agca sirvió 19 años de cárcel en Italia por el fallido intento de asesinato de Juan Pablo II.
Tras recibir el perdón del Pontífice, fue indultado en el 2000 y extraditado a Turquía, donde una nueva ley permitió conmutarle la pena de muerte por una de prisión. Esta concluyó ayer, precipitadamente en opinión de muchos en Turquía.
Nada más pisar la calle, esposado y fuertemente escoltado, Agca fue conducido a un centro de reclutamiento del Ejército, pues nunca cumplió el servicio militar.
Seguidamente, fue trasladado al hospital militar de Gata, donde, tras ser examinado, logró escabullirse por la puerta de atrás evitando a la prensa, sin que se sepa de su paradero y si tendrá que incorporar a filas militares.
Futuro incierto. Mientras Agca desaparecía en las calles de la antigua Constantinopla, la polémica sobre la legalidad de su excarcelación le robó protagonismo al brote de gripe aviar que se extiende en el país desde hace dos semanas.
El ministro turco de Justicia, Cemil Cicek, pidió la revisión del expediente del exconvicto y dijo que si hay un error judicial el caso irá al Tribunal Supremo.
"Debe ser la Corte Suprema la que estudie el caso y la que calcule de nuevo el tiempo que ha estado encarcelado. Después se tomará una decisión. Debemos despejar todas las dudas posibles", dijo.
El abogado de la familia de Ipekci, Turguc Kazan, explicó que según la ley de amnistía aprobada en 1999, de la que se benefició Agca, los condenados a muerte deben cumplir al menos 10 años de cárcel si la pena es conmutada.
Kazan volvió a recordar ayer que el extremista apenas ha estado un lustro en cárceles turcas y reiteró que si "el error" no es reparado por la Justicia de su país, apelará al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos.