Roma (AFP). Por primera vez desde la fundación de la República italiana en 1948, el Parlamento italiano no contará con la presencia de comunistas debido a la aplastante derrota del partido que marcó la historia política de la posguerra.
"Es una derrota neta de proporciones imprevisibles", reconoció Fausto Bertinotti, histórico líder comunista que encabezaba la lista Izquierda Arco Iris en las elecciones legislativas del domingo y lunes.
La lista, formada por comunistas y verdes, alcanzó sólo el 3,5% de los votos y no obtiene ni un senador ni un diputado.
Un escenario sorprendente, que nadie había vaticinado y que marca la desaparición histórica del Parlamento de un representante del comunismo italiano, que fue en el pasado el mayor partido de esa ideología en Occidente y contribuyó a la guerra de liberación del fascismo.
"Se trata de un hecho histórico", admitió el politólogo Giovanni Sartori.
El desplome de la lista de la izquierda más radical provocó la dimisión inmediata de Bertinotti y su retiro de la política activa.
"Mi papel como líder termina aquí. El temor de que Italia se americanice se convirtió en una realidad. Ahora tenemos dos partidos totalizadores y la clase obrera votando por la Liga Norte (xenófoba y populista, ndr) de Umberto Bossi para que los defienda del enemigo, en este caso los inmigrantes extranjeros", explicó Bertinotti.
El presidente saliente de la Cámara de Diputados, que no logró movilizar a su electorado ni siquiera en las regiones del norte en las que tradicionalmente se vota por los comunistas, invitó a su militancia a abrir un debate interno para analizar las razones del hundimiento.
"Francamente nadie se esperaba un puñetazo tan duro, histórico", escribe este martes Piero Sansonetti, director de Liberazione, diario oficial de Refundación Comunista, quien enumera en un editorial las dramáticas y numerosas razones de la hecatombe.
El voto útil, el tema de la inmigración y la seguridad, las disputas internas, la ausencia de diálogo con el pueblo, la decepción por los pocos resultados del gobierno de centro-izquierda de Romano Prodi, el haber dejado en segundo plano el problema de las mujeres y los homosexuales figuran entre las causas, según Sansonetti.
Las elecciones marcan la desaparición de otra fuerza memorable en los años ochenta, el Partido Socialista, con apenas el 0,9% de los votos.
"La sociedad y las formas de explotación han cambiado y tanto la izquierda como los sindicatos no hemos entendido lo que ha ocurrido", reconoce Valentino Parlato, director del diario de la izquierda independiente Il Manifesto.
Una victoria tan holgada del conservador Silvio Berlusconi y su aliado Umberto Bossi, que se presentó sin los moderados de centro, demuestra que los italianos desean un gobierno fuerte, según muchos los editorialistas.
"Un gobierno fuerte de derecha sin la izquierda en el Parlamento puede tener tentaciones autoritaristas y populistas", advierten cientos de militantes desde la histórica emisora Radio Popolare desde donde lamentan "la muerte de la izquierda. ¡Viva la izquierda!".