
Fue fundado como tierra de promisión y de libertad para esclavos liberados de Estados Unidos y repatriados a África.
En esas circunstancias, nació como país en 1822 y en 1847 ya era independiente.
Los esclavos liberados conformaron una clase social, los “americoliberanos” , que dominaron la economía y gobernaron durante casi 150 años. El cuatro por ciento de la población controlaba el 60 por ciento de la riqueza del país. Otras 16 tribus fueron marginadas.
De la población actual, 3,3 millones, solo el cinco por ciento desciende de los esclavos liberados.
Sin embargo, debido a su historia, los liberianos ven a Estados Unidos como un hermano mayor.
La guerra civil estalló en 1980 con la llegada al poder de Samuel Doe, miembro de la etnia kranh, quien puso fin a la dominación ejercida por los herederos de los exesclavos.
A finales de los 80, Charles Taylor (presidente desde 1997) encabezó una guerrilla contra Doe, que murió asesinado en 1990.
En los últimos 20 años, el faccionalismo con base en la pertenencia étnica sumió a Liberia en una pesadilla.
El principal enemigo de Charles Taylor es el grupo Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD).
Taylor, un exguerrillero, llegó al poder a través de elecciones generales en 1997 que pretendían acabar con la guerra civil iniciada desde 1989. Ganó a pesar de ser considerado uno de los principales responsables de la guerra.
Se le acusa desde el año 2000 de estar implicado en el tráfico de armas y diamantes con los rebeldes de Sierra Leona.
Es un hombre muy rico pese a que su población está sumida en la miseria y el analfabetismo (60%).