Harare, 19 ago (dpa). La hiperinflación en el Estado africano de Zimbabue, inmerso en una grave crisis económica, aumentó en junio oficialmente al 11,2 millones por ciento, pese a los esfuerzos estatales por controlar los precios, informó hoy la oficina estatal de estadísticas.
En mayo la tasa anual fue de 2,2 millones por ciento, un valor muy por debajo de la inflación real, según habían denunciado algunos expertos. La semana pasada el banco zimbabuense Kingdom Bank estimó la inflación en más de 20 millones por ciento y pronosticó duros tiempos por la falta de donaciones e inversiones extranjeras.
Tras dar a conocer las cifras, el ministro de Finanzas, Samuel Mumbengegwi, responsabilizó durante una entrevista con dpa de la escalada inflacionista al encarecimiento de los alimentos, los biocombustibles y las sanciones de las naciones occidentales contra la cúpula de gobierno.
El ministro matizó además que Zimbabue no es el único país en sufrir una escalada de la inflación. "Mientras nuestro caso se ha visto agravado por las sanciones ilegales impuestas por las potencias occidentales, el encarecimiento de los alimentos es un fenómeno mundial por el uso de biocombustibles".
"Continuaremos combatiendo la inflación para asegurar que los precios son realistas", añadió en referencia a un controvertido sistema de control de precios por parte del gobierno a algunos alimentos. Los críticos aseguran se está obligando a los productores a cerrar sus tiendas empeorando el desabastecimiento.
El banco central restó recientemente diez ceros a la moneda del país, después de sacar a circulación un nuevo billete por valor nominal de 100.000 millones de dólares zimbabuenses. En aquel momento el cambio era de 800.000 millones de dólares zibmabuenses por un dólar estadounidense.
La economía del que una vez fuera un modélico estado africano se encuentra desde hace casi diez años en caída libre desde el polémico programa de reforma agraria que puso en marcha en 2000 el presidente Robert Mugabe, y sufre la mayor inflación del mundo. Los analistas aseguran que la inestabilidad política durante las elecciones en el país empeoraron aun más la situación.
Países occidentales como Reino Unido o Estados Unidos están dispuestos a enviar dinero para reconstruir el país, pero sólo si el líder de la oposición, Mortan Tsvangirai, toma las riendas del poder.