
Dos antropólogos guatemaltecos descubrieron un quinto códice maya, que permitirá ahondar en la historia, las costumbres, las ceremonias y los ritos religiosos de esa civilización, indicó ayer un experto.
El quinto códice de interpretación de la lengua maya se sumará al Dresniano, Peresiano, Trocortesiano y de Madrid, y fue descubierto por los antropólogos Henry Benítez y Marco Antonio Leal, luego de que un europeo les entregara un manuscrito que poseía desde hace varios años, indicó un artículo publicado ayer en la prensa especializada.
El nuevo códice (libro-manuscrito antiguo) es llamado de Chug ilá y se supone fue escrito en el siglo XVII en el poblado de Chichicastenango, ubicado unos 220 km al oeste de la capital.
Detalles
De acuerdo con Benítez, el manuscrito recoge una especie “de extracción de varias partes del códice de Madrid. Se cree que el autor del códice de Chug ilá, por algún motivo, copió lo que él consideró más importante, una prueba podría ser que datos del códice de Madrid desaparecieron con el tiempo”.
“En el códice de Chug ilá aparecen muchos detalles del códice de Madrid; es decir, que para copiarlo tuvo que tener entre sus manos el códice de Madrid, lo cual significaría, además, que este procedía de Guatemala y no de Yucatán (México) como se creía”, agregó.
Benítez comentó que al principio creyó que el documento era falso, por lo que se apoyaron en epigrafistas estadounidenses y una muestra de ese fue enviada a una universidad alemana, en donde se realizó una prueba de carbono 14 en la que se determinó que era de 1650 d.C.
Otro punto que los hace determinar la autenticidad del documento es un estudio de 1930 realizado por la etnóloga Ruth Bunzel, que menciona en su Monografía de Chichicastenango la existencia de una persona que conoce un códice que circula en el país.
“Al hacer el códice de Chug ila, el autor estaba realizando un rescate de su identidad, un intento de perpetuar su cultura debido a la destrucción de las costumbres mayas”, comentó, por su parte, el antropólogo Leal.
El experto precisó que el manuscrito está hecho en piel de venado y está cubierto de una especie de laca que aún no ha sido determinado de qué está hecha.
El antropólogo consideró que este documento corresponde a una nueva parte de lo que pudiera ser un códice mayor, en el cual estarían anotados otros datos de códices quemados por los españoles durante la Colonia.
El manuscrito está hecho en forma de biombo y su escritura está basada en dibujos de animales, la naturaleza, seres humanos y símbolos.