ENELFRENTE
Los militares estadounidenses planean duplicar sus fuerzas en Iraq a unos 200.000 efectivos el próximo mes, en preparación para una guerra que puede durar meses, afirmó ayer el diario The Washington Post citando fuentes del Pentágono.
En Iraq, la capital, Bagdad, sufrió uno de los peores bombardeos desde que se inició la guerra.
La coalición británico-estadounidense lanzó cuatro oleadas de ataques sobre la periferia sur de la capital; los palacios presidenciales de Sadam Husein fueron los objetivos de estos ataques.
Sin embargo, también destruyeron un edificio de viviendas en Yusufiye, 30 km al sur de Bagdad, donde, según las autoridades iraquíes, ocho personas murieron y 40 resultaron heridas.
El ministro de Defensa iraquí, Sultan Hashim Ahmed, reconoció que las primeras unidades estadounidenses se hallan a 140 km de la entrada a Bagdad, pero agregó que la capital iraquí es “inconquistable”.
¿Para qué más soldados?
El avance de las fuerzas de Estados Unidos y Gran Bretaña en el terreno parece ser sistemático: más de un millar de paracaidistas se lanzaron en la noche del miércoles en el norte de Iraq para abrir un nuevo frente contra el presidente Sadam Husein.
En el sur, la infantería y tanques hacen frente a la resistencia iraquí y avanzan hacia Bagdad por varias rutas.
Pero, con 125.000 soldados y marines combatiendo en Iraq, los dos países coligados quieren reforzarlos con cien mil más en abril.
Entre los refuerzos figuran la Cuarta División de Infantería de Texas, que ya recibió la orden de partir hacia el golfo Pérsico.
La respuesta al por qué de este despliegue, según The Washington Post, es que la guerra podría durar meses y esos refuerzos servirán para garantizar la victoria.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, negó ayer que el Pentágono haya cambiado su plan de guerra y que esté aumentando precipitadamente las fuerzas para cubrir lo que los críticos califican de gran escasez de tanques y soldados para derrotar a la Guardia Republicana y a paramilitares leales a Husein.
“Este es un buen plan que ha sido diseñado de tal manera que las fuerzas continúen fluyendo en un período sostenido”, dijo.
Rumsfeld y los altos mandos militares de Estados Unidos también defendieron los planes de guerra en Iraq a comienzos de semana, entre las críticas de muchos expertos que cuestionan el tamaño y la fortaleza de la fuerza invasora que se está utilizando.
Varios analistas aseguraron que líderes militares podrían haberse equivocado en utilizar una fuerza pequeña y no trasladar suficiente armamento blindado, que se quedó en el país.
Asimismo, cuestionaron por qué las tropas terrestres se apresuraron a ingresar a Iraq, sin esperar que el poder aéreo golpeara de manera abrumadora los objetivos militares iraquíes.
También cuestionan por qué los funcionarios del Pentágono asumieron que los militares iraquíes se rendirían en masa.
Guerra sin tiempo
El vicepresidente Dick Cheney dijo, días atrás, que la guerra terminaría en “semanas, no meses”.
El miércoles, el presidente Bush cambió en el último minuto un discurso y eliminó una referencia a que la campaña marchaba “más rápido de los previsto”.
Ayer, en una conferencia de prensa con el primer ministro británico, Tony Blair, el mandatario estadounidense dijo que la guerra durará “lo que sea necesario”.
Por su parte, Rumsfeld insistió el fin de semana que ni él ni nadie en el Pentágono describió nunca la guerra en Iraq como un paseo.
Pero al menos dos influyentes consejeros de la administración, los neoconservadores Richard Perle y Kenneth Adelman, predijeron que una rápida victoria era una gran posibilidad.
Tales afirmaciones, junto a los informes de los medios de comunicación sobre los ataques aéreos que provocarían “impacto y pavor” en las fuerzas iraquíes, fomentaron las expectativas del público de una rápida guerra que ahora han tenido que ser revisadas rápidamente, dijeron expertos en defensa.
Según The Washington Post el teniente general William S. Wallace dijo que los milicianos iraquíes que utilizan tácticas de guerrilla no era lo que estaban esperando las fuerzas estadounidenses.
“El enemigo que estamos enfrentando es distinto al que pensábamos para una guerra”, dijo Wallace, comandante del V Cuerpo del Ejército de Estados Unidos.
Las milicias fedayines, una fuerza de estilo guerrillero apenas mencionada por los funcionarios estadounidenses antes de la guerra, ha sorprendido a los estadounidenses por su resistencia.
“No estaban entregándose como pensábamos que harían”, dijo Joshua Menard, un marine herido en un enfrentamiento con iraquíes vestidos de civil.
Los estadounidenses fallaron también en otro pronóstico: que serían recibidos como libertadores. Será porque los iraquíes del sur, de mayoría musulmana chiíta, tienen amargos recuerdos de cómo el padre de Bush, cuando fue presidente en 1991, los instó a levantarse contra Husein, solo para abandonarlos cuando cayó sobre ellos una brutal represión.