Las fuerzas estadounidenses estaban ayer casi golpeando las puertas de la capital iraquí, luego de haber diezmado dos divisiones de la Guardia Republicana en el sur de Bagdad, dijo el Pentágono.
Fuentes militares en el teatro de guerra afirmaron que los soldados norteamericanos se hallaban a 30 kilómetros de Bagdad, en un avance que era apoyado por intensos bombardeos aéreos.
No obstante, el presidente de Iraq, Sadam Husein, aseguró el miércoles que la victoria en su lucha contra las fuerzas invasoras estaba cerca, pues su país apenas ha utilizado la tercera parte del Ejército, y pidió a sus compatriotas combatir y defender cada centro de población.
Además, un portavoz militar iraquí desmintió que Estados Unidos hubiese destruido la división Bagdad, de la Guardia Republicana, desplegada en al Kut, 150 km al sur de Bagdad.
El cerco a la capital, cuando la guerra cumplió ayer dos semanas, no implica que la caída de Bagdad esté cerca, previnieron expertos en defensa y asuntos del Oriente Medio, consultados por Reuters.
Entrevistados entre el lunes y ayer, dijeron que las tropas podrían tardar entre dos y seis meses en tomar la ciudad, aunque la mayoría predijo que demorará entre cuatro y ocho semanas.
No será fácil
McChrystal pareció estar de acuerdo con esa precaución al decir que las tropas estadounidenses se alistaban para batallas más duras y que no esperaban tomar Bagdad en “un golpe de mano”.
Empero, agregó, el combate está “claramente amenazando Bagdad y el corazón del régimen”.
Las fuentes militares indicaron que tras tomar un puente sobre el río Eúfrates, 30 kilómetros al sur de Bagdad, la infantería pudo penetrar la denominada “zona roja” de Bagdad –protegida por la Guardia Republicana–.
Por su lado, Iraq restó importancia a los supuestos éxitos estadounidenses y calificó como ilusiones los informes de que las fuerzas invasoras hubieran cruzado el río Tigris o logrado avances en otras posiciones.
El ministro de Información, Mohammed Saeed al-Sahaf, afirmó que los ataques aéreos mataron a 24 civiles y herido a 186 en las últimas 24 horas.
También desmintió que los atacantes británicos y estadounidenses hubiesen abierto una brecha en las defensas en Kerbala o en Najaf y que avancen a Bagdad.
Los defensores de la capital parecían estarse preparando para una guerrilla urbana, lo cual puede convertirse en una pesadilla para la coalición anglo-estadounidense.
Camionetas y otros vehículos pesados con ametralladoras y lanzagranadas estaban diseminados en varias partes de la ciudad.
Stanley declaró que Estados Unidos había disparado 700 misiles tipo crucero (cada uno vale $1 millón) y más de 10.000 bombas teleguiadas desde el inicio de la guerra, cuyo fin es eliminar supuestas armas de destrucción masiva y derrocar a Sadam.
La portavoz del Pentágono, Victoria Clarke, quien desde el principio del conflicto ha intentado controlar las expectativas, dijo: “Queremos destacar nuevamente que los combates más duros todavía están por venir”.
“Están combatiendo. Tenemos fuerzas y capacidad superiores. El fin es inevitable. Sabemos cómo va a terminar. Pero están peleando. No están simplemente sentados y esperando”, manifestó.
Resto de la jornada
La decimocuarta jornada también se caracterizó por:
Bombarderos B-52 lanzaron seis bombas de racimo, de 454 kilogramos cada una, sobre una columna de tanques iraquíes que defendía Bagdad, dijeron fuentes militares estadounidenses.
Además, en el norte iraquí, esas mismas aeronaves atacaron cerca de la ciudad de Mosul y blancos en Kirkuk.
Los bombardeos sobre Bagdad afectaron a una maternidad de la Media Luna Roja, con saldo de varios heridos.
Fuerzas especiales estadounidenses liberaron antenoche, “en una dura operación”, en un hospital de la ciudad de Nasiriya, a la soldado Jessica Lynch, de 19 años.
En Najaf, las tropas norteamericanas fueron hostigadas por fuerzas iraquíes, posiblemente paramilitares de los “Fedayín de Sadam”, quienes abrieron fuego desde el interior de una mezquita.