
Roma. AFP. En una Nápoles blindada, el nuevo gobierno de Silvio Berlusconi inauguró su mandato esta semana adoptando una serie de medidas urgentes y severas para resolver el problema de la basura que agobia el sur de Italia y garantizar la llamada “seguridad” ciudadana.
El “puño de hierro” del gobierno conservador, como lo calificó el diario La Repubblica , tiene como objetivo restaurar la legalidad y el control del territorio, para resolver ante todo la situación de emergencia que sufre Nápoles desde hace 15 años.
Una situación generada por un engranaje perverso que involucra disputas políticas, corrupción, mafia napolitana, protestas por los nuevos vertederos y sobre todo una gestión ineficaz de los administradores locales.
Para hacer frente a ese inverosímil fenómeno, Berlusconi declaró los vertederos zonas militares y amenazó con encarcelar hasta con un año de prisión a toda persona u organización que bloquee o dificulte el uso de las nuevas zonas de recolección de desechos.
“Estoy aquí en Nápoles para decir que existe el Estado, que el Estado debe actuar con fuerza y autoridad”, dijo el magnate de las comunicaciones, en un mensaje dirigido tanto a los habitantes de los barrios periféricos como a la mafia napolitana, la Camorra, acusada de haber descargado legal e ilegalmente, por años y a muy bajo precio, millones de toneladas de residuos tóxicos provenientes de media Europa.
La creación de un total de siete nuevos vertederos en la región de Nápoles, cuya ubicación precisa no fue divulgada para evitar protestas, y la construcción de cuatro plantas incineradoras “de última generación” para el tratamiento de basura de toda la zona son los puntos claves del plan gubernamental.
Un mes de plazo ha sido el tiempo concedido a las alcaldías menores para que presenten un plan “creíble” para la recolección diferenciada de basura, otro factor clave para la resolución del problema. De lo contrario intervendrá el hombre fuerte del gobierno, el director de la Protección Civil, Guido Bertolaso, al que le han otorgado enormes poderes.
Un tribunal único se encargará de todos los delitos relacionados con la inmundicia y los magistrados antimafia solo podrán intervenir por delitos relacionados con el crimen organizado, para evitar trabas judiciales.
Insatisfechos quedaron los movimientos antiglobalización y de los barrios, ya que temen la apertura de vertederos cerca de centros urbanos y consecuentes daños a la salud.
“Nadie nos escucha, Berlusconi nos declaró la guerra civil”, dice una señora de Chiainano, una localidad afectada por elevado número de casos de cáncer.
“Las medidas aprobadas son inquietantemente autoritarias y peligrosas”, advirtió Franco Giordano, dirigente comunista.