"Las características que presentan los cadáveres indican eso, hay crueldad, señales de tortura, estrangulamiento y extremidades atadas... no es como dice el Gobierno que se trata de riñas entre criminales porque las señales son distintas", afirmó Carmen Aída Ibarra, de la Fundación Myrna Mack.
Esta semana, una veintena de cadáveres han sido hallados en la ciudad, algunos de ellos atados de pies y manos, todo en medio de una inédita ola de asesinatos.
El ministro de Gobernación, Carlos Vielman, aseguró que no es una política del Gobierno, y más bien aseguró que no lo tolerará.
"No creemos que se trata de una política de Estado", aclaró la Fundación, pero sostuvo que no resulta creíble que grupos sociales puedan impunemente montar operativos para eliminar a cinco, siete o más personas y que esto escape al control de los órganos de seguridad.
De acuerdo a la Procuraduría de Derechos Humanos, detrás de la oleada de asesinatos estarían agentes de policía y guardias de empresas de seguridad privada, que son contratados por ciudadanos y comerciantes que son víctima de los delincuentes.