La violenta erupción del volcán, la noche del jueves, ocasionó la muerte a un periodista y la desaparición de tres niños. Resultaron 59 personas heridas, 100 casas destruidas y unos 100 km de áreas dañadas en diverso grado, informó el presidente, Álvaro Colom.
Además, un joven de 22 años murió debido a una caída desde el techo de una escuela cuando limpiaba este de la ceniza del volcán, informaron cuerpos de socorro.
Unas 2.000 personas han sido evacuadas a albergues temporales, pero cerca de 2.500 permanecen en sus hogares pese al peligro que representa el coloso.
Colom también anunció que el aeropuerto internacional de la capital, La Aurora, seguirá cerrado hasta hoy en la noche mientras se limpian las pistas.
Los vuelos son desviados a aeropuertos alternos como el Mundo Maya en Petén o al de Comalapa, en El Salvador, según autoridades de Aeronáutica Civil.
La actividad del volcán creció el miércoles con expulsión de lava, fumarolas y ceniza, y se agudizó el jueves de noche por unas cuatro horas. Ayer, al final de la tarde, entró en otra fase de expulsión, que formó nubes de arena volcánica, las cuales han alcanzado de nuevo la ciudad de Guatemala.
En varias zonas del área central, hubo interrupciones en los servicios de electricidad y agua potable. Además, la ceniza dobla los techos de las casas más humildes y forma capas de hasta 4 cm de espesor.
También, la persistente lluvia mezclada con la ceniza condujo a múltiples colisiones de vehículos por lo resbaloso de las vías.
Es “muy posible que pueda haber otras explosiones violentas en los próximos días”, dijo el director del Instituto Nacional de Vulcanología (Insivumeh), Eddy Sánchez.
Según el experto, el Pacaya ha acumulado mucha energía por varios años y como “una olla de presión la libera violentamente”.
El coloso mantuvo en la jornada de ayer explosiones acompañadas de material incandescente que se dispersa en la zona del volcán.
La ceniza se eleva a una altura de 1.000 metros y es transportada hasta 30 kilómetros en dirección noroeste, según la institución.
Ante la magnitud de la erupción, el Gobierno decretó estado de calamidad en los departamentos de Guatemala, Sacatepéquez y Escuintla.
Mientras, en un radio de 100 kilómetros, los guatemaltecos, con ayuda del Ejército y la Policía, se armaban con escobas y palas para retirar de tejados y patios la arena y cenizas lanzadas.
En tanto, el Ministerio de Educación suspendió clases en los departamentos donde se decretó la emergencia y se aconseja a la población salir a las calles solo si es necesario.
El Pacaya ha mantenido una actividad constante por 49 años en Guatemala, según registros del Instituto de Vulcanología, pero solo en seis ocasiones ha dado muestras de gran poder.