
Rumangabo, Congo. AFP. El Ejército y los insurgentes de la República Democrática del Congo (RDC), cuyos combates devastaron a la provincia de Kivu Norte durante meses, llegaron a un acuerdo sin precedentes que permitirá que guardabosques armados entren a la célebre reserva Virunga para atender a los gorilas.
Durante la próxima semana, cientos de guardas forestales con sus rifles Kalashnikovs a la espalda partirán de su cuartel general en Rumangabo para entrar al bosque y comenzar el censo de los gorilas, vigilados por los rebeldes.
Se trata de una situación única en Kivu Norte, y la primera vez que un grupo armado es autorizado a atravesar una línea de combate para dedicarse a sus actividades.
Ese plan fue elaborado luego de difíciles negociaciones entre el director del parque, Emmanuel De Merode, empleado por el Gobierno de Kinshasa, y el líder insurgente Laurent Nkunda durante una reunión la semana pasada.
De Merode despliega el mapa del parque y sonríe misteriosamente cuando se le recuerdan los peligros que los acechan: los Mai Mai, los rebeldes de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), las fuerzas gubernamentales, y naturalmente, el CNDP, su nuevo socio en la conservación de los gorilas.
“Se trata de una situación compleja porque todos están involucrados en la explotación de los recursos naturales. Ahora es un poco más simple”, precisó De Merode
Este acuerdo permitirá que el guarda forestal, Innocent Mburanumwe, se reúna con un especimen calvo de espalda negra que lo ha preocupó durante año y medio, desde que en setiembre del 2007 los rebeldes del Congreso Nacional por la Defensa del Pueblo (CNDP) se apoderaron del sector oriental de este parque donde viven gorilas , lo que obligó a escapar a los guardabosques de ese país.
“Kadogo es mi favorito, porque de todos los que he visto es el único completamente calvo”, dijo.
El mes pasado, los guardabosques tuvieron que escapar nuevamente. En esa oportunidad se vieron obligados a huir de Rumangabo con sus familias, después de que los guerrilleros atravesaron el sector sur del parque.
“Tomé a un niño en cada brazo y corrí”, explicó Mburanumwe. Su esposa y seis hijos permanecieron en Goma, en un campamento para las familias de los guardas forestales donde viven 1.500 personas.