La decisión del actual vicepresidente puede tener una importante influencia en la elección del 7 de noviembre, aunque en definitiva la victoria por la Casa Blanca dependerá de cuál de los cabezas de cartel se muestra más convincente.
Fortunas personales de los candidatos
"Aún no he tomado una decisión, pero lo haré pronto y lo anunciaré el martes", declaró ayer Gore en Southampton (Nueva York) durante su gira por todo el país antes de la convención de su partido.
Las apuestas se están centrando en las últimas horas entre tres senadores, los veteranos y respetados John Kerry y Joseph Lieberman y el más joven John Edwards.
Edwards, de 47 años, sólo ha estado 17 meses en el Senado, pero su opción parece cobrar fuerza, mientras que otros no descartan a otro senador joven, Evan Bayh, de 45 años, como una llamada a nuevas generaciones de votantes.
Tras el voto
Mientras tanto, con un discurso en el que destaca la ausencia de ataques personales, republicanos y demócratas se afanan por conseguir los votos de la clase media moderada e independiente, que va a ser la clave de la elección.
En las últimas semanas, esta estrategia se ha desarrollado de forma casi idéntica: los demócratas han intentado convencer a la población de que la candidatura Bush-Cheney es mucho más conservadora de lo que intenta aparentar.
De forma similar, Bush insiste en que Gore es mucho más progresista de la moderación que profesa.
La reciente convención del Partido Republicano fue un ejemplo de este fenómeno, con un intento de demostrar que el partido está abierto a mujeres, minorías raciales y homosexuales.