Islamabad, Washington y otras procedencias. El primer ministro paquistaní Nawaz Sharif fue derrocado ayer por el ejército, solo unas horas después de que destituyó al jefe de las fuerzas armadas, lo que llevó al límite meses de tensión con los militares y de disturbios políticos.
El general Pervez Musharraf, el jefe del Estado Mayor, quien lideró el golpe, acusó al gobierno de "destruir sistemáticamente" las instituciones del Estado y conducir al país al colapso económico.
La líder opositora paquistaní exiliada Benazir Bhutto culpó desde Londres a Sharif de provocar el golpe contra su propio gobierno.
India, vecino y rival de Paquistán, colocó sus fuerzas armadas en estado de máxima alerta.
Por su parte, James Rubin, portavoz del Departamento de Estado norteamericano, afirmó que Washington buscaría un rápido restablecimiento de la democracia y que reevaluaría su postura frente al gobierno de Islamabad.
Sin advertencia
Los militares paquistaníes se desplegaron anoche en Islamabad y alrededor de la residencia de Sharif, y le ordenó no abandonar su residencia, precisó un alto responsable de la policía a la agencia AFP, agregando que los agentes de policía que guardaban el edificio fueron desarmados.
Solo dos horas antes, Sharif había anunciado su decisión de suspender al general Musharraf y nombrar en su reemplazo al general Jawaja Ziauddin, hasta el momento jefe de la poderosa ISI (Servicio de Inteligencia).
Ayer, los soldados cercaron aeropuertos en Islamabad, lo mismo que en Karachi, el principal centro financiero, y Lahore. También, cerraron el acceso a las principales carreteras, edificios gubernamentales clave y sedes de ministerios. Asimismo, se suspendió la telefonía celular.
En su mensaje televisado, hoy en la madrugada, Musharraf afirmó que Pakistán había caído "en el desorden y la incertidumbre. No sólo nuestras instituciones han sido mediatizadas y sistemáticamente destruidas, sino que la economía también está en un estado de colapso".
El general acusó a Sharif de imponer "políticas en beneficio de sus propios intereses (...) que han minado las bases" del país.
La enemistad entre Sharif y Musharraf se ahondó este verano cuando el Primer Ministro ordenó a los militantes retirarse del territorio indio en la región de Kargil, en Cachemira, para poner fin a una agria disputa fronteriza de dos meses con la India.
Musharraf supuestamente orquestó la incursión a Cachemira, y el retiro de los militantes fue interpretado como una humillación para el ejército paquistaní.