Según declaró el fiscal mexicano a la emisora Radio Fórmula, se atribuye al crimen organizado un total de 1.378 asesinatos frente a los 940 del pasado año, con fuertes aumentos del número de víctimas en los estados norteños de Chihuahua, Sinaloa y Baja California.
“La expresión de la violencia del narcotráfico ha tomado en estos dos años un nivel sin precedente”, dijo Medina Mora antes de señalar que el Gobierno enfrentará esta situación “con todos los recursos a su alcance”.
El Procurador General afirmó que estos grupos tienen un “enorme poder de fuego y capacidad de destruir instituciones” y consideró que han creado “un problema de seguridad nacional”.
Dijo que los carteles de la droga acumularon poder a lo largo de los últimos 20 años pero que a partir de 2005 agudizaron sus enfrentamientos por disputas por el control de las rutas y por el acoso de las fuerzas del orden.
Sin embargo, afirmó que hay estados, como Michoacán o Nuevo León, donde la violencia ha descendido sensiblemente.
En el caso de aquellos donde se ha incrementado, Medina Mora aseguró que se trata de una respuesta de debilidad del narcotráfico ante la pérdida de capacidad para acceder a las drogas desde Suramérica, a la menor confianza de los abastecedores en Colombia y al cierre de rutas en México.
Aseguró que la estrategia mexicana ha provocado el aumento del precio de las drogas en Estados Unidos, no porque haya aumentado la demanda sino porque se ha reducido la oferta.
Desde diciembre del 2006 se han producido más de 4.000 muertes a causa del crimen organizado.