Londres y otras procedencias El presidente estadounidense, Bill Clinton, y el primer ministro británico, Tony Blair, dijeron ayer que los científicos de todo el mundo deberían tener acceso libre a una investigación sobre ayer trazado del mapa de los genes humanos.
"Para cumplir la promesa total de la investigación, los datos fundamentales del genoma humano, incluyendo la secuencia humana del ADN y sus variaciones, debería estar libremente disponible a los científicos en todas partes", dijeron ambos líderes en una declaración conjunta.
El llamamiento lanzado a los científicos del mundo entero por Blair y Clinton, vuelve a abrir el interrogante sobre la propiedad de nuestro patrimonio genético.
Esta intervención ocurre un día después del fracaso de las negociaciones en Estados Unidos entre el Proyecto Público de Genoma Humano (HGP), dirigido por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), y una empresa privada, Celera Genomics.
El objetivo era unir fuerzas para descifrar los 3.000 millones de pares de aminoácidos que constituyen los enlaces entre los 100.000 genes de la cadena de ADN (ácido dexosirribonucleico), determinante de la estructura y funcionamiento del organismo humano.
Estados Unidos y Gran Bretaña sólo instaron a los científicos a que pongan a disposición del público los datos brutos del genoma, precisó un responsable estadounidense.
Pero los científicos deberán descubrir después para qué sirve cada gen, única información que se puede patentar y conducir eventualmente a la creación de un nuevo medicamento.
En efecto, detrás de la conquista del genoma humano existe un interés científico y económico colosal. El mundo médico opina de forma creciente que la medicina del mañana se basará en la genética: al saber qué gen produce tal o cual proteína, será posible aplicar terapias génicas para ciertas enfermedades.
El llamamiento de Clinton y Blair provocó el martes en Wall Street una caída de los valores de las empresas implicadas en la descodificación del genoma. Celera Genetics, por ejemplo, perdía el 20% al cierre de la sesión.
En su declaración conjunta, Clinton y Blair reconocieron empero la necesidad de patentar los inventos procedentes de investigaciones genéticas.
"La protección intelectual de las invenciones a partir de los genes desempeñará un papel importante en el desarrollo de nuevos productos para la salud", admitieron.