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Garzón amplía acusaciones

Madrid. El juez español que solicitó el arresto de Augusto Pinochet anunció ayer tener pruebas de 42 casos de tortura y asesinato contra el exdictador chileno desde 1988, informaron fuentes judiciales.

El juez Baltasar Garzón emitió una orden judicial ayer en Madrid, en la que dice tener pruebas de 33 nuevos casos de tortura y asesinato cometidos durante el régimen de Pinochet después de 1988.

Estos casos se suman a los nueve que ya existían para el período.

Garzón se proponía enviar la nueva información a los fiscales británicos para que le sea suministrada al Gobierno de ese país, que evalúa si se debe proceder con las audiencias de extradición de Pinochet, dijeron las fuentes.

Los Lores británicos fallaron el miércoles que el arresto de Pinochet fue legal, pero que el exjefe militar no tiene que responder por abusos de derechos cometidos antes de 1998, año en que una convención de la ONU contra la tortura pasó a formar parte de las leyes británicas.

La vasta mayoría de las atrocidades relacionadas con el gobierno de Pinochet fue presuntamente cometida en las etapas iniciales de su régimen, que se extendió de 1973 a 1990.

Cuando la decisión del panel judicial de la Cámara de los Lores fue anunciada, Garzón comprendió que su caso había sido debilitado y se propuso apuntalarlo antes del inicio de las audiencias de extradición, dijeron las fuentes.

En una inusual aparición pública desde su arresto en Londres, Pinochet recibió ayer la visita de la exprimera ministra británica Margaret Thacther, a quien ayudó decisivamente durante la guerra de las Malvinas, según reconoció "la Dama de Hierro".

Sentados frente a frente en el salón de la casa que Pinochet ocupa en la lujosa urbanización de Wentworth State, en el condado de Surrey, quienes fueron aliados en la guerra de 1982 se comunicaron a través de un intérprete.

"Es un honor para mí recibirla en esta casa tan sencilla", manifestó Pinochet.

La exprimera Ministra agradeció la información que Pinochet y su régimen facilitaron a los británicos durante la guerra, las comunicaciones "y también la acogida que proporcionó a cada uno de los soldados que pudieron llegar a Chile por mar".